La IA en EE.UU. ya consume 66.000 millones de litros de agua: OpenAI sube su capacidad de 0,2 GW a 1,9 GW

El auge de la IA dispara su huella hídrica: en 2023 los centros de datos en EE.UU. usaron 66.000 millones de litros de agua y otros 800.000 millones de forma indirecta.

28 de agosto de 2026 a las 09:45h
La IA en EE.UU. ya consume 66.000 millones de litros de agua: OpenAI sube su capacidad de 0,2 GW a 1,9 GW
La IA en EE.UU. ya consume 66.000 millones de litros de agua: OpenAI sube su capacidad de 0,2 GW a 1,9 GW

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La inteligencia artificial suele presentarse como una conversación en una pantalla, pero en Estados Unidos ya arrastra un consumo de agua que creció de 21.200 millones de litros en 2014 a cerca de 66.000 millones en 2023.

Desde que ChatGPT debutó públicamente a finales de 2022, la carrera por ampliar capacidad ha dejado de medirse solo en usuarios o en potencia de cálculo. También obliga a mirar tuberías, sistemas de refrigeración y una factura hídrica que rara vez aparece cuando una respuesta llega en segundos.

OpenAI multiplicó su capacidad mientras la infraestructura cambió de escala

OpenAI explicó al Congreso de Estados Unidos que su capacidad disponible pasó de unos 0,2 GW en 2023 a cerca de 1,9 GW en 2025. El salto ayuda a situar la dimensión física del despliegue que acompaña a la expansión de la inteligencia artificial.

Después, además, Microsoft dejó de tener exclusividad sobre la nueva capacidad de cómputo y OpenAI amplió sus acuerdos con Oracle y otros socios. Esa apertura encaja con proyectos de expansión como Stargate y con una demanda de infraestructura que ya no cabe en un único proveedor.

En 2023, la electricidad usada por los centros de datos arrastró además un consumo indirecto de cerca de 800.000 millones de litros de agua. Esa cifra procede de una estimación del Lawrence Berkeley National Laboratory recogida por el Congressional Research Service y desplaza el foco más allá del agua que enfría directamente los equipos.

El agua no solo enfría los servidores, también viaja en la red eléctrica

Aquí aparece una de las contradicciones más incómodas del momento. Cuanto más se popularizan herramientas que parecen inmateriales, más visible resulta que buena parte de su coste se mueve en recursos muy materiales.

El Gobierno federal de Estados Unidos no ha realizado una evaluación sistemática del agua utilizada por la industria de los centros de datos. Eso significa que el país que concentra buena parte de esta expansión carece todavía de una visión completa sobre uno de sus efectos más concretos.

Mientras tanto, la Unión Europea ya exige a determinados centros de datos comunicar métricas de consumo de agua. Ese contraste regulatorio introduce una diferencia llamativa entre dos grandes espacios digitales que compiten en tecnología, pero no vigilan igual la huella hídrica.

Ya hay pistas de esa tensión en el gasto eléctrico de la IA, donde la infraestructura deja de parecer abstracta y empieza a ocupar territorio, agua y energía.

La carrera por la IA deja una pregunta menos vistosa y más terrenal

No todo el debate gira alrededor de chips o modelos.

El crecimiento de la capacidad de OpenAI, desde 0,2 GW en 2023 hasta 1,9 GW en 2025, coincidió con el periodo en que la inteligencia artificial generativa salió del laboratorio y entró en la vida cotidiana. Entre ambos extremos queda una realidad poco visible para el usuario y muy concreta para las infraestructuras.

Los 66.000 millones de litros de agua consumidos directamente por centros de datos en 2023 ya impresionan por sí solos, pero los cerca de 800.000 millones asociados de forma indirecta a la generación eléctrica cambian la escala del problema. El contraste entre ambas cifras recuerda que el coste de cada consulta no termina en la sala de servidores, sino bastante antes, en el sistema que alimenta esas máquinas.

Esa dimensión material ya asoma también en el conflicto por el agua que acompaña a nuevos centros de datos cuando la discusión baja del entusiasmo tecnológico al suelo, la red y los recursos disponibles.

Al final, la paradoja cabe en una sola imagen. Una tecnología que muchos usan como si flotara en el aire depende cada vez más de algo tan pesado como 66.000 millones de litros de agua directa y cerca de 800.000 millones de litros ligados a la electricidad.

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