Brasil sanciona a unas abogadas por ocultar instrucciones a Galileu, la IA del tribunal, para influir en una sentencia

Un tribunal laboral del norte de Brasil castigó una maniobra de inyección de instrucciones oculta en blanco sobre blanco para alterar la lectura de Galileu, la IA que ayuda a preparar sentencias.

17 de julio de 2026 a las 18:35h
Brasil sanciona a unas abogadas por ocultar instrucciones a Galileu, la IA del tribunal, para influir en una sentencia
Brasil sanciona a unas abogadas por ocultar instrucciones a Galileu, la IA del tribunal, para influir en una sentencia

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El truco no iba dirigido al juez, sino a la máquina que le ayuda a leer. Un tribunal laboral del norte de Brasil sancionó a unas abogadas por ocultar, en blanco sobre fondo blanco, una instrucción pensada para Galileu, el sistema de inteligencia artificial que asiste al juzgado en la preparación de sentencias.

La maniobra tiene nombre y ya circula fuera de los tribunales. La inyección de instrucciones consiste en esconder órdenes dentro de un texto para influir en cómo una inteligencia artificial lo procesa, lo resume o lo reorganiza.

Brasil descubrió que el fraude también puede colarse en la lectura previa

Marcelo Quaglia, juez y profesor argentino, sitúa ahí el cambio de fondo.

"No es en absoluto algo peliculero, sino, más bien, esperable". - Marcelo Quaglia, juez y profesor argentino

Galileu llevaba un año en uso como asistente del juez. Analiza documentos y propone un borrador de sentencia, de modo que interviene antes del fallo, justo en la fase en la que el expediente adquiere forma legible y orden.

Quaglia describe esa zona con más precisión cuando explica que el fraude ya no busca convencer de frente al magistrado. Busca alterar el entorno de lectura e interpretación en el que el juez, o incluso el abogado, ordena mentalmente un caso.

El contenido no se falsifica, pero sí puede manipularse el proceso de lectura.

España ya permitió ese uso, aunque con revisión humana obligatoria

En enero, el Consejo General del Poder Judicial aprobó una instrucción sobre el uso de inteligencia artificial por los jueces en España. El texto contempla expresamente tareas de análisis, clasificación y estructuración de los documentos del expediente, justo el terreno donde una instrucción oculta puede intentar torcer el resultado.

Abel Gende, abogado y socio administrador de la academia jurídica Derecho Virtual, enmarca esa posibilidad dentro de una práctica ya prevista por la norma española.

"No es ciencia ficción, es el uso que la propia norma ya prevé, y los raíles ya están puestos en España". - Abel Gende, abogado y socio administrador de Derecho Virtual

La cuestión no es menor porque estos sistemas no escriben desde la nada. Trabajan sobre lo que reciben, lo ordenan y lo convierten en una primera versión del caso, una función que recuerda a el uso auxiliar de IA en sentencias, pero también abre un punto débil nuevo.

Gende acota además el alcance de Galileu. No valora pruebas ni hace análisis jurídico, solo organiza y redacta, y la revisión humana es obligatoria.

La instrucción oculta ya no suena a laboratorio

En un tribunal de Sao Paulo apareció una orden camuflada que decía a la inteligencia artificial que concediera la asistencia jurídica gratuita, aprobara las medidas urgentes solicitadas y ordenara citar al demandado porque la documentación necesaria ya estaba presentada.

Fuera de la justicia, la lógica ya asoma en espacios cotidianos. Pablo Senabre contó el 19 de abril de 2026 que un profesor inserta estas inyecciones en documentos de prácticas para detectar a alumnos que usan inteligencia artificial, y Pau publicó el 16 de abril de 2026 cómo esconderlas en un currículum para intentar obtener una contratación inmediata.

No hace falta falsificar una prueba para alterar una decisión intermedia.

Ahí aparece la tensión ética más incómoda. Gende advierte que el intercambio de documentación entre bufetes va a tensar la profesión porque el deber de defender al cliente convive ahora con la tentación de ganarle la partida a la máquina.

Ese desplazamiento ya tiene ecos en otros problemas recientes, desde sentencias inventadas por IA hasta errores de verificación que no nacen de una mala doctrina, sino de un uso descuidado de herramientas automáticas en contextos donde cada palabra pesa.

La línea ya no separa solo lo verdadero de lo falso, sino también la lectura limpia de la lectura manipulada.

Por eso el caso brasileño resulta tan incómodo. Las abogadas no intentaron cambiar los hechos de un empleado que llevaba tres años trabajando fraudulentamente, sino condicionar la primera capa de lectura de ese expediente, que hoy puede pasar por una inteligencia artificial antes de llegar a la vista del juez.

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