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Brasil llega a la primera vuelta presidencial del 4 de octubre con una campaña atravesada por la religión, las apuestas y una capa nueva de ruido hecha con inteligencia artificial.
Lula da Silva aspira a su cuarto mandato y tiene enfrente a Flávio Bolsonaro, senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro. La pelea electoral ya no discurre solo en mítines y debates, porque también se libra en vídeos manipulados, imágenes fabricadas y publicaciones que los jueces ordenan borrar y restaurar en cuestión de días.
Un bulo religioso acabó en el Supremo y volvió a circular
André Mendonça, juez del Tribunal Supremo Electoral, ordenó retirar más de 2.000 publicaciones que atribuían a Flávio Bolsonaro la intención de quitar a la virgen de Aparecida el título de patrona de Brasil.
La acusación se apoyaba en un proyecto de ley de 2007 del exdiputado Victorio Galli, archivado en 2008. Además, la prerrogativa corresponde al Vaticano desde que el papa Pío XI declaró a la patrona en 1930.
Antes de ese choque judicial, Flávio Bolsonaro había dicho en un vídeo del 23 de agosto que Brasil pertenecería al señor Jesucristo. Esa frase ayudó a crear un terreno fértil para que el rumor pareciera verosímil, aunque no probaba la supuesta retirada del título religioso.
Después, el recorrido de la orden judicial añadió otra capa de confusión. El juez del Supremo Flavio Dino la tumbó tras la solicitud de un humorista, pero Luiz Fux revirtió esa decisión el lunes.
Las apuestas entraron en campaña por una puerta lateral
El Gobierno de Lula prohibió las apuestas deportivas al acusarlas de provocar el endeudamiento de millones de hogares.
Ahí aparece una contradicción incómoda, porque al menos 13 de los 20 clubes de la primera división brasileña mantienen acuerdos con compañías de apuestas. El fútbol profesional convive así con un negocio que el poder político presenta como una amenaza doméstica.
En ese clima circuló una imagen del Maracaná con una pancarta contra Lula y las apuestas, pero era falsa. Los detectores Hive Detect y Truth Scan la marcaron como generada con inteligencia artificial con una fiabilidad del 98 % y del 96 %.
Ese detalle importa porque el estadio funciona como escenario emocional de masas. Si una grada inventada parece real, la mentira deja de parecer un montaje y empieza a comportarse como ambiente.
Romario puso voz a un problema que ya le había alcanzado
También Romario, senador y exfutbolista, tuvo que salir al paso de un vídeo manipulado con su voz.
"Hay videos circulando hechos por inteligencia artificial, con voces que no son mías." - Romario, senador y exfutbolista de Brasil
Más tarde endureció el desmentido en sus redes sociales. No grabé este video y no dije nada de lo que están poniendo en mi boca, escribió, antes de añadir que no era la primera vez que usaban su imagen y su voz.
El caso encaja con un patrón más amplio de desinformación amplificada por IA, donde la verosimilitud técnica corre más deprisa que la rectificación. Ya no hace falta poner palabras en boca de un adversario durante un mitin, basta con fabricar su timbre y lanzarlo a circular.
Los Bolsonaro cargan además con otra investigación incómoda
Flávio Bolsonaro está investigado por corrupción y blanqueo de capitales por la financiación de Dark Horse, una película sobre su padre.
Jair Bolsonaro fue condenado a 27 años de prisión por liderar una intentona golpista. Sobre la película, Flavio Dino levantó el secreto de sumario el 12 de septiembre y situó el foco en un envío de dos millones de reales a través de enmiendas parlamentarias.
El 10 de septiembre, además, la justicia autorizó una operación por sospechas de malversación contra la empresaria Karina Ferreira da Gama y el diputado Mario Frias. Flávio Bolsonaro negó irregularidades en sus negocios con Daniel Vorcaro, antiguo dueño del Banco Master y hoy en prisión preventiva, y sostuvo que la investigación busca intervenir en las elecciones.
Ni los chips taiwaneses escaparon a la imaginación conspirativa
Circulan también mensajes sin pruebas que acusan a Luís Roberto Barroso y Alexandre de Moraes de ordenar la fabricación de 250.000 chips en Taiwán para amañar las elecciones.
El Tribunal Superior Electoral respondió con un dato mucho menos novelesco. Las máquinas de 2020 y 2022 usan cuatro chips para tareas básicas de audio para votantes con discapacidad visual, fuente de alimentación y teclado, fabricados por las taiwanesas Realtek y Nuvoton.
Marcos Simplício, profesor de la Escuela Politécnica de la Universidad de São Paulo, explicó el límite material de esa sospecha con una imagen sencilla, similar a culpar a una calculadora de la intención política de quien la usa.
"El chip no sabe para qué se utilizará, por lo que está diseñado únicamente para procesar instrucciones básicas, como leer datos o realizar sumas." - Marcos Simplício, profesor de la Escuela Politécnica de la Universidad de São Paulo
Mientras se discute sobre máquinas, vídeos falsos y campañas de intoxicación, hay un dato menos vistoso que sigue marcando una frontera muy concreta del proceso electoral. Solo pueden votar en las presidenciales brasileñas los presos que se encuentren en prisión preventiva.