Cabras, hierba y puentes: un estudio de Microsoft y NYU pone a prueba la “consciencia” de los LLM

Un estudio de Adrian de Wynter (Microsoft) y la Universidad de Nueva York sostiene que confundimos una interfaz convincente con una mente, y que la ilusión de consciencia en los chatbots nace de cómo se presentan.

24 de junio de 2026 a las 16:51h
Cabras, hierba y puentes: un estudio de Microsoft y NYU pone a prueba la “consciencia” de los LLM
Cabras, hierba y puentes: un estudio de Microsoft y NYU pone a prueba la “consciencia” de los LLM

La escena es tentadora porque habla como nosotros, duda como nosotros y hasta parece tranquilizarnos, pero la discusión sobre la consciencia de los chatbots sigue chocando con un problema más básico. A menudo confundimos una interfaz convincente con una mente.

En mayo de 2026, Richard Dawkins, biólogo y zoólogo, dio un empujón a esa idea tras conversar con Claude.

"Puede que no sepas que eres consciente [de ti misma], pero ya lo creo que lo eres" - Richard Dawkins, biólogo y zoólogo

No era la primera vez que una conversación con una máquina desataba ese reflejo. En junio de 2022, Blake Lemoine, ingeniero de Google, afirmó que los chatbots estaban desarrollando su propia consciencia, una declaración que terminó con su suspensión por parte de la compañía.

Age of Empires II convirtió las teorías en cabras

Ahí entra una maniobra tan extraña como útil para poner a prueba nuestras intuiciones. Adrian de Wynter, investigador de Microsoft, colaboró con la Universidad de Nueva York en un estudio con un título difícil de olvidar, si los LLM tienen atributos humanos, también los tiene Age of Empires II.

Dentro del editor de mapas del juego, de Wynter construyó puertas lógicas NAND donde la hierba hacía de 0, los puentes de 1 y las cabras funcionaban como bits. Con esa combinación replicó la estructura de un perceptrón y trasladó a un entorno visual rudimentario una arquitectura que suele presentarse envuelta en lenguaje técnico.

El efecto fue casi un experimento de magia visto al revés.

Cuando la interfaz conversacional desaparece y en su lugar quedan cabras virtuales, la sensación de estar ante una mente también se disuelve. El estudio concluye que la ilusión de consciencia no nace del sistema subyacente, sino de la tendencia del usuario a asignarla a la forma en que la máquina se presenta.

Además, ese desplazamiento del chatbot al videojuego recuerda que el envoltorio importa mucho más de lo que solemos admitir. Quien vea relacionado este debate con setenta años de debate sobre IA no va desencaminado.

Adrian de Wynter quiso mostrar cómo proyectamos rasgos humanos

Adrian de Wynter, investigador de Microsoft, presentó así el núcleo del trabajo.

"El objetivo del artículo es demostrar formalmente que tendemos a antropomorfizar con demasiada facilidad y que, en ocasiones, las afirmaciones que hacemos sobre las capacidades de los modelos de lenguaje a gran escala (LLM) son demasiado rotundas. No es una tarea fácil, dado que el concepto de “atributos similares a los humanos” es un término un tanto abstracto" - Adrian de Wynter, investigador de Microsoft

Su argumento no niega que los modelos produzcan respuestas complejas. Lo que cuestiona es el salto automático entre complejidad y consciencia, una asociación que se vuelve mucho más frágil cuando el mismo mecanismo se representa con cabras, hierba y puentes.

Ted Chiang recordó para quién funciona esa ilusión

A principios de junio de 2026, el escritor Ted Chiang añadió otra capa al debate y la llevó del laboratorio al negocio. Su ensayo conectó la apariencia de empatía con un incentivo mucho más terrenal, el de conseguir que el usuario vuelva.

"La única razón por la que un modelo de lenguaje grande (LLM) genera frases como «Lo entiendo» es para hacerlo más atractivo que un motor de búsqueda y aumentar la probabilidad de que el usuario vuelva; es decir, es otra forma de maximizar la participación de los clientes. Esto beneficia a la empresa que comercializa el LLM, pero no a los usuarios" - Ted Chiang, escritor

La observación encaja con una industria que cuida cada vez más el tono, la cercanía y la impresión de escucha. También enlaza con la ética y autonomía de Claude, donde la cuestión no era solo qué responde un sistema, sino cómo interpreta el papel que representa ante quien lo usa.

Al final, la prueba más incómoda no la pone un filósofo ni un ingeniero, sino unas cabras en Age of Empires II. Si la consciencia parece evaporarse en cuanto quitamos la conversación y dejamos a la vista el mecanismo, quizá el espejismo estaba menos en la máquina que en nuestra forma de mirarla.

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