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La inteligencia artificial ya no solo escribe, dibuja o corrige. Desde el 2 de agosto, ChatGPT, Claude, Gemini y Copilot incluirán una marca de agua para avisar de que un contenido ha sido generado o procesado con IA.
La medida responde al Código de Transparencia de la Unión Europea y alcanza mucho más que los textos. También afectará a imágenes, vídeos, música y código, con señales invisibles a simple vista que buscan dejar rastro sin alterar la experiencia del usuario.
Anthropic amplió la etiqueta hasta los textos que Claude solo retoca
Ahí aparece uno de los matices más incómodos del sistema. Anthropic no limitará la marca a lo que Claude redacte desde cero, sino que la aplicará a cualquier contenido que pase por su herramienta, también cuando alguien la use para corregir, traducir, resumir o convertir archivos.
"Detectar una marca sugiere que el contenido podría haber sido procesado por Claude. Sin embargo, por sí sola, esa marca no confirma la procedencia completa del contenido". - Anthropic, en una nota publicada en la web de Claude
La propia compañía insiste en ese límite con una explicación muy concreta. Claude puede intervenir sobre materiales previos y dejar su señal aunque las ideas, el texto o los datos originales procedan de otra parte, una situación que conecta con el debate sobre traducciones y resúmenes hechos por IA.
OpenAI anunció esta adaptación hace unos días y Anthropic lo hizo esta misma semana.
La marca busca claridad, pero también abre una disputa sobre la autoría
No cuesta ver por qué la discusión ha saltado enseguida del terreno técnico al cultural. Si una herramienta añade una huella a un texto apenas corregido, la pregunta deja de ser solo quién lo escribió y pasa a ser cuánto basta para que una máquina reclame presencia en el resultado final.
El 10 de agosto de 2026, la usuaria Jodi Beggs resumió esa fricción con una frase muy dura sobre Claude y su relación con los materiales de internet.
"Claude extrajo todo el contenido de internet para su modelo sin citar ni pagar, pero quiere crédito por su trabajo". - Jodi Beggs, usuaria
Dos días después, el 12 de agosto de 2026, el escritor Jorge Dioni López llevó el reproche a un terreno todavía más reconocible para cualquier lector. Su frase cabe en una línea, pero toca una vieja frontera entre propiedad, copia y trabajo ajeno.
"Lo mío es mío. El resto, de todos". - Jorge Dioni López, escritor
Mientras tanto, Google ya había explorado sistemas parecidos con marcas invisibles en contenidos de IA, una pista útil para entender que la trazabilidad interesa tanto como sus límites prácticos.
Una señal invisible puede decir mucho y aun así no contar toda la historia
Las marcas de agua no permitirán saber por sí solas quién concibió una idea. Lo que harán será advertir de que una herramienta como ChatGPT, Claude, Gemini o Copilot intervino en algún punto del proceso, aunque esa intervención haya consistido solo en pulir un borrador, traducir un párrafo o reformatear un archivo.
Esa diferencia importa porque el mismo sello puede cubrir situaciones muy distintas. Un texto enteramente generado y un texto humano revisado por una IA podrían acabar compartiendo la misma alerta, de modo que la transparencia gana una capa nueva justo donde la autoría se vuelve más borrosa.
Y esa es la paradoja central.