Dentro de OpenAI circula una frase que resume el giro con una crudeza poco habitual. Un alto cargo de la compañía lo dijo bajo anonimato y sin rodeos. El chat ha muerto.
No significa que ChatGPT vaya a desaparecer. Significa algo más profundo. OpenAI quiere dejar atrás la idea de una ventana donde el usuario escribe un prompt y recibe una respuesta para convertir ese producto en una superapp que mezcle conversación, programación y agentes de IA.
OpenAI quiere que ChatGPT deje de ser solo una caja de texto
La apuesta llega después de haber reunido 1.000 millones de usuarios gratuitos desde noviembre de 2022, una escala que muy pocas plataformas digitales han alcanzado en tan poco tiempo. El problema es que esa masa de usuarios no garantiza por sí sola un negocio equilibrado.
OpenAI y Anthropic se han propuesto perder 85.000 millones de dólares en un año. Al mismo tiempo, Anthropic ha conseguido atraer a clientes empresariales que sí pagan, y esa presión ha empujado a OpenAI a revisar su estrategia inicial de captación masiva gratuita.
Ahí encaja Codex, la aplicación de escritorio lanzada en febrero de 2026. En pocos meses multiplicó por seis su base de usuarios activos semanales y ya supera los 5 millones, con un detalle que explica buena parte del cambio de rumbo. La inmensa mayoría de quienes la usan pagan una suscripción.
Esa combinación entre volumen gratis y uso de pago ya aparecía en la expansión reciente de Codex, donde OpenAI empezó a unir el asistente general con herramientas más técnicas.
El nuevo diseño mezcla chat, buscador y agente
En las próximas semanas comenzará a desplegarse un rediseño de la interfaz de ChatGPT en la web y en las aplicaciones móviles. La idea no pasa solo por cambiar botones o menús. Busca borrar la frontera entre buscador web, chatbot y agente de IA para programar.
Durante una primera fase, ChatGPT enviará a los usuarios a servicios de terceros como Canva o Booking. El movimiento recuerda más a una plataforma que organiza tareas y deriva acciones que a un simple asistente conversacional.
Después vendría el cambio más delicado para la experiencia diaria. OpenAI planea eliminar el uso de prompts para que sus modelos entiendan directamente la intención del usuario, algo parecido a pasar de dar órdenes detalladas a tratar con un asistente que capta el contexto antes de que terminemos la frase.
Ese desplazamiento hacia una interfaz más distribuida también se parece a los chats grupales de ChatGPT, donde la herramienta ya no actúa solo como respuesta, sino como pieza central de una interacción más amplia.
Thibault Sottiaux dibuja un asistente para toda la vida cotidiana
Thibault Sottiaux adelantó el alcance de esa ambición al confirmar que preparan "un agente personal que sea capaz de ayudarte en cualquier faceta de tu vida, sea personal o profesional". La frase revela que el objetivo ya no es responder preguntas aisladas, sino ocupar más tiempo, más tareas y más decisiones.
Visto así, la palabra chat se queda pequeña. Si una misma herramienta escribe código, reserva servicios externos, entiende la intención del usuario y acompaña tareas personales o profesionales, la conversación deja de ser el producto y pasa a ser apenas la puerta de entrada.
Pero el viraje no llega en un terreno tranquilo. Los actuales suscriptores de ChatGPT Plus temen que esa fusión en una superapp acelere el consumo de tokens y que un eventual pago por uso termine encareciendo una suscripción que hoy perciben como más previsible.
La paradoja es clara. OpenAI necesita convertir una base gigantesca de usuarios gratuitos en ingresos más sólidos justo cuando una parte de sus clientes de pago mira con recelo el producto que debería convencerlos de quedarse.
A esa tensión se añade otra señal de mercado. La empresa ya ha enviado documentación a la SEC para preparar una salida a bolsa inminente, de modo que el rediseño de ChatGPT no aparece solo como una decisión de producto. También funciona como una respuesta a una pregunta mucho menos técnica y bastante más vieja. Cómo convertir popularidad masiva en dinero sin romper la relación con quienes ya pagan.