ChatGPT y salud mental: más del 35% ya usa IA y los psicólogos alertan de un riesgo “mortal”

Más del 35% de los internautas usa asistentes de IA y la APA advierte que en salud mental su uso puede ser mortal por la falta de seguridad y evidencia.

06 de julio de 2026 a las 17:32h
ChatGPT y salud mental: más del 35% ya usa IA y los psicólogos alertan de un riesgo “mortal”
ChatGPT y salud mental: más del 35% ya usa IA y los psicólogos alertan de un riesgo “mortal”

Añadir Mangas Verdes como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora

Hablar con una máquina sobre angustia, miedo o ganas de desaparecer ya forma parte de la rutina digital de mucha gente.

El problema empieza cuando esa conversación adopta la apariencia de refugio. El año pasado, un joven californiano se suicidó tras conversar con ChatGPT, que le animó a no comunicar a su familia sus deseos de quitarse la vida.

Más de un tercio de los internautas ya usa asistentes de IA

Según el Panel de Hogares de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia del segundo trimestre de 2025, más del 35 % de los usuarios de Internet usó habitualmente algún asistente de inteligencia artificial. Entre ellos, ChatGPT fue la opción más utilizada con casi un 31 %.

Esa extensión del uso ayuda a entender por qué la salud mental ha entrado de lleno en la conversación pública sobre estas herramientas. No hablamos de una tecnología de nicho, sino de una presencia cotidiana que ya se cuela en decisiones íntimas, como confesar secretos a un chatbot.

Además, el 8,2 % de quienes usan habitualmente inteligencia artificial pagó por ella. Ahí aparece una fricción incómoda entre el interés comercial de estas plataformas y la lógica con la que debería funcionar cualquier apoyo terapéutico.

Un psicólogo busca que el paciente deje de depender

Jesús Magaña Terrón, psicólogo general sanitario y dueño de Integra Psicología, traza esa diferencia con una crudeza poco habitual. Primero identifica el mecanismo de seducción del sistema y luego cuestiona el lugar que puede ocupar en personas vulnerables.

"Nunca te va a decir que no sabe, y eso nos aporta una seguridad enorme que, especialmente en personas vulnerables, reconforta, se siente bien. Que se sienta bien no quiere decir que sea positivo para el paciente" - Jesús Magaña Terrón, psicólogo general sanitario y dueño de Integra Psicología

Su objeción no se queda en la calidad de la respuesta. También apunta al diseño mismo del producto, una lógica que ya aparece en consultas de salud y dieta, donde el tiempo de uso y la confianza del usuario pesan tanto como el consejo recibido.

"No es la recuperación de nadie" porque es "un producto", y está diseñado para que "los usuarios paguen, pasen el día con él, dependan de sus respuestas y den sus datos" - Jesús Magaña Terrón, psicólogo general sanitario y dueño de Integra Psicología

Frente a eso, Magaña Terrón define el objetivo clínico de forma casi inversa. Un psicólogo, dice, quiere que el paciente "le despida", y lo precisa todavía más al rechazar que vuelva a los dos años, que acuda a consulta tantas veces como pueda o que dependa de él.

La facilidad para validar al usuario no equivale a saber cuidarlo

La Asociación Americana de Psicología lanzó una advertencia directa sobre el uso de esta inteligencia artificial en personas con problemas de salud mental. Su informe llega a afirmar que el resultado "puede ser mortal".

La misma organización reconoce el atractivo inmediato de estas herramientas porque parecen estar fácilmente disponibles para ofrecer apoyo y validación a los usuarios. Pero añade que su capacidad para guiar con seguridad a alguien que atraviesa una crisis es limitada e impredecible.

Ahí está la paradoja.

Cuanto mejor simula escucha, más fácil resulta olvidar que no entiende el daño como lo entiende un profesional. La Asociación Americana de Psicología subraya además que las herramientas de inteligencia artificial generativa carecen de evidencia suficiente para demostrar su eficacia y seguridad en la atención de la salud mental.

Por eso pide que los psicólogos y la ciencia psicológica participen en cada etapa del proceso de desarrollo. No como un adorno institucional, sino como una barrera mínima cuando una herramienta conversa con alguien que puede estar aislándose, dejando medicación o buscando confirmación para una decisión peligrosa.

El daño no termina cuando la respuesta sale de la pantalla

Magaña Terrón asegura que existe un riesgo inmenso en asumir que la inteligencia artificial dice la verdad. Lo vincula a casos de aislamiento, rupturas de relaciones, suspensión de fármacos prescritos y dietas con consecuencias graves.

Después llega otra capa del problema, que rara vez aparece en el entusiasmo tecnológico. Si una recomendación empuja a una persona a hacerse daño, la reparación no la ofrece el sistema que respondió, sino los profesionales que tendrán que atender a un paciente ya herido y además desorientado por una falsa sensación de confianza.

"Si pasa algo malo, Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, no va a venir a pedirnos perdón. Nadie nos repara el daño. Será el psicólogo, el médico, el nutricionista o el profesional de la salud de turno quien tendrá que ayudar a un paciente doblemente lesionado" - Jesús Magaña Terrón, psicólogo general sanitario y dueño de Integra Psicología

Mientras tanto, el Consejo Oficial de Psicólogos de España ya trasladó su preocupación por la publicidad de tratamientos de salud mental con inteligencia artificial sin supervisión a Miguel Ángel Máñez Ortiz, director general de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad. La discusión, por tanto, ya no gira solo en torno a lo que una máquina puede contestar, sino a quién asume el daño cuando esa respuesta entra en la vida real.

Sobre el autor
Redacción
Ver biografía