China lidera la confianza para regular la IA: 43% en países de renta media, por delante de EE. UU. y la UE

Un estudio de Pew en 37 países muestra más miedo que entusiasmo por la IA y señala que en países de renta media China inspira más confianza para regularla que Estados Unidos y la Unión Europea.

20 de septiembre de 2026 a las 10:08h
China lidera la confianza para regular la IA: 43% en países de renta media, por delante de EE. UU. y la UE
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La inteligencia artificial despierta más inquietud que entusiasmo en buena parte del planeta, pero el mapa cambia cuando la pregunta gira hacia quién debería vigilarla.

Un estudio del Pew Research Center, basado en entrevistas realizadas entre febrero y junio de 2026 a más de 50.000 personas de 37 países, detecta una doble tensión. Por un lado, más gente cree que la IA destruirá empleos de los que piensa que los creará. Por otro, en varios países de renta media China aparece como el actor que inspira más confianza para gobernarla.

China gana terreno cuando la discusión pasa del laboratorio al poder

En un grupo de siete países de renta media, un 43% confía en China para regular la inteligencia artificial, frente a un 35% que deposita esa confianza en Estados Unidos y un 34% en la Unión Europea. No es una diferencia menor, porque desplaza la conversación desde la tecnología hacia la credibilidad política.

Bangladesh, Malasia, Pakistán, Sri Lanka, Cisjordania y Jerusalén Este forman el núcleo más claro de ese patrón.

Moira Fagan, investigadora sénior del Pew Research Center, sitúa ahí una de las claves del estudio.

"Las opiniones favorables sobre China suelen ser bastante elevadas en los países de renta media y en muchos lugares han aumentado desde el año pasado, lo que probablemente contribuye a las altas puntuaciones de confianza en China que observamos en esta dimensión concreta". - Moira Fagan, investigadora sénior del Pew Research Center

Esa preferencia no significa que desaparezcan Estados Unidos o la Unión Europea del tablero. Lo que muestra es algo más incómodo para las democracias occidentales, que la carrera por fijar reglas ya no depende solo de quién desarrolla más modelos, como ya se ha visto en la pelea geopolítica por la IA, sino de quién resulta más fiable para arbitrar sus efectos.

Los países ricos temen más que la máquina les quite trabajo

La otra gran línea del sondeo entra de lleno en la vida cotidiana. En Australia, Corea del Sur y Estados Unidos, alrededor de siete de cada diez adultos creen que la inteligencia artificial provocará pérdidas de empleo en los próximos 20 años.

Fagan describe una relación llamativa entre información y temor.

"Las personas de los países más ricos tienen más probabilidades de afirmar que han oído hablar mucho de la IA o han leído mucho sobre ella. Y también hemos constatado que quienes tienen una mayor conciencia sobre la IA son más proclives a pensar que conducirá a la pérdida de empleo". - Moira Fagan, investigadora sénior del Pew Research Center

Dicho de otra manera, saber más no tranquiliza necesariamente. A veces ocurre lo contrario, y ese clima conecta con un debate cada vez más visible sobre el trabajo, como reflejan los cambios de la IA en el empleo, donde conviven promesas de productividad con el miedo a quedarse fuera.

Entre los 18 y 34 años esa preocupación aparece con más fuerza que entre las generaciones de mayor edad en Canadá, Francia, Singapur, Suecia, Indonesia, India y Malasia. Resulta una paradoja sugerente, porque el grupo que ha crecido rodeado de pantallas no siempre mira estas herramientas con más despreocupación, sino con más sospecha sobre su efecto en el mercado laboral.

Ni el entusiasmo ni el rechazo consiguen imponerse del todo

En el conjunto de los 37 países analizados, un 37% dice sentirse más preocupado que ilusionado por el avance de la inteligencia artificial. Otro 41% asegura que se mueve a partes iguales entre ambas emociones.

Ahora bien, el debate ya no se limita a la opinión pública. Sam Altman, Elon Musk y Dario Amodei han expresado su preocupación por los riesgos de la inteligencia artificial para la humanidad y han reclamado una desaceleración de su desarrollo, una posición que también ha encontrado eco político en Europa.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, respaldó esa desaceleración en su discurso sobre el Estado de la Unión ante el Parlamento Europeo y la vinculó con una cooperación más estrecha en materia de seguridad con Canadá, el Reino Unido y otros socios.

Entre el 37% que mira la IA con más preocupación que ilusión y el 41% que mezcla ambas emociones cabe casi todo el desconcierto de esta época.

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