China quiere usar IA para engañar en guerra electrónica y bloquear drones a 5.000 km sin satélites

Pekín impulsa AI Plus para integrar IA en el Ejército Popular de Liberación, con sistemas capaces de confundir enemigos, coordinar decisiones en tiempo real y apoyar operaciones militares a gran distancia.

17 de junio de 2026 a las 16:55h
China quiere usar IA para engañar en guerra electrónica y bloquear drones a 5.000 km sin satélites
China quiere usar IA para engañar en guerra electrónica y bloquear drones a 5.000 km sin satélites

China quiere que la inteligencia artificial no solo vea o calcule, sino que aprenda a engañar. Su estrategia AI Plus busca llevarla a la guerra electrónica para confundir los inhibidores enemigos y ayudar a prever cómo bloquear drones a distancias de hasta 5.000 kilómetros sin recurrir a satélites.

La idea no aparece de la nada. En 2017, Pekín publicó su plan para la nueva generación de inteligencia artificial con una meta muy concreta para 2030, alcanzar niveles de referencia mundial en teoría, tecnología y aplicaciones.

La doctrina china ya dibujó una guerra inteligente

Dos años después, en 2019, el Gobierno chino dejó por escrito que la guerra evoluciona hacia una guerra informatizada y que la guerra inteligente ya asoma en el horizonte. No era una fórmula aislada, sino una manera de fijar el rumbo político y militar de la década.

Luego llegó Xi Jinping. En un discurso de 2022, el presidente chino pidió al Ejército Popular de Liberación que entendiera bien las características de esa guerra informatizada e inteligente para construir capacidades de combate no tripuladas e inteligentes.

Para Frank O’Donnell, asesor principal de investigación de la red Asia-Pacific Leadership Network, la clave está en cómo lo interpreta el propio poder chino.

"El propio Xi [Jinping] cree que, en particular, la IA es la clave para alcanzar el estatus de gran potencia en el siglo XXI." - Frank O’Donnell, asesor principal de investigación de la red Asia-Pacific Leadership Network

Esa ambición baja después al terreno operativo. Un informe de la Foundation for Defence of Democracies sostiene que el Ejército Popular de Liberación persigue un modelo humano inteligencia artificial en el que un comandante fija la intención general y el sistema actúa en la práctica como un estado mayor digital que reparte tareas y coordina acciones en tiempo real.

El esquema no habla de máquinas sueltas, sino de un mando asistido que distribuye órdenes y sincroniza respuestas. O’Donnell explica que eso incluye sistemas de decisión, sensores y comunicaciones integrados con inteligencia artificial para que el conjunto de las fuerzas armadas actúe con más rapidez y pueda saturar y confundir al enemigo.

Los drones sirven para enseñar músculo con poco riesgo

El público ya vio una parte visible de esa apuesta en el Desfile de la Victoria del año pasado, donde China mostró sus modelos más recientes de drones.

O’Donnell cree que ahí hay también una lógica industrial y escénica. A su juicio, China puede producir cientos de esos drones con mucha facilidad gracias a una base industrial muy sólida, y esas nubes de aparatos permiten exhibir capacidad de forma vistosa con un riesgo de fallo relativamente bajo.

Ahora bien, una cosa es mostrar enjambres y otra muy distinta demostrar autonomía letal.

Sam Bresnick, investigador en la Universidad de Georgetown, introduce justamente esa duda cuando pregunta si esos sistemas seleccionan objetivos por sí mismos, si toman la decisión de atacar a personas o si simplemente navegan de forma autónoma hasta lugares concretos.

Su escepticismo va más lejos cuando aparecen vídeos de robots o demostraciones cerradas. Bresnick dice que no concede credibilidad a ese material porque se graba en entornos completamente controlados, y recuerda que ni siquiera está claro si algunos robots actúan solos o si alguien los maneja fuera de plano.

La experiencia real sigue siendo el punto débil

Hay un detalle que pesa más que cualquier vídeo promocional.

Las fuerzas armadas chinas no han librado una guerra desde 1979.

Bresnick resume esa carencia con una frase incómoda para cualquier potencia que quiera automatizar decisiones militares. Considera que el Ejército Popular de Liberación es muy inexperto según los estándares militares internacionales.

Ese contraste explica buena parte de la carrera actual. China acelera en doctrina, sistemas de apoyo y producción industrial, pero la prueba más difícil para cualquier tecnología militar no ocurre en un desfile ni en una grabación, sino bajo fricción real, con fallos, interferencias y decisiones que llegan tarde o llegan mal.

La carrera también depende de chips hechos en casa

En 2025, el Ejército Popular de Liberación presentó un sistema de apoyo a la decisión asistido por inteligencia artificial que mejoraba la furtividad de una fragata lanzamisiles.

Al mismo tiempo, hay indicios de que integrará modelos públicos como DeepSeek en sus operaciones, una posibilidad que conecta la esfera militar con la civil y que recuerda otros movimientos recientes en la evolución de DeepSeek.

Detrás de esa conexión aparece un problema material. Empresas chinas como Huawei, Alibaba Group, Baidu y Xiaomi aseguran que ya construyen modelos de inteligencia artificial con chips fabricados en China, mientras Estados Unidos sigue contando con Nvidia como referencia central en semiconductores, una tensión que también se ve en chips chinos para IA.

Al final, la imagen más reveladora no es la del enjambre sobre la plaza, sino la de un ejército que quiere bloquear drones a 5.000 kilómetros, coordinar sensores y comunicaciones en tiempo real y compensar con software una inexperiencia que arrastra desde 1979.

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