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China ya vende casi tres de cada cuatro robots humanoides del mundo.
El dato apareció en la Exposición Internacional de Inteligencia Incorporada de Shanghái 2026 y ayuda a entender por qué el país figura entre los mercados de mayor crecimiento global en esta rama de la inteligencia artificial. No hablamos solo de software, sino de máquinas con cuerpo, sensores, motores y capacidad de actuar en fábricas, almacenes o servicios cotidianos.
En un año, las ventas mundiales pasaron de 3.000 a 18.000 unidades
En 2025 se vendieron 18.000 robots humanoides en todo el mundo, frente a las 3.000 unidades del año anterior. Las empresas chinas concentraron cerca del 74 % de esas ventas mundiales en 2025, una proporción que convierte el crecimiento del mercado en una historia también industrial y geográfica.
Detrás de esa aceleración hay una base productiva muy concreta. China dispone de capacidad industrial para fabricar motores eléctricos, sensores, baterías, componentes electrónicos, sistemas de visión artificial y plataformas de inteligencia artificial, una cadena que ya ha empezado a mostrar su alcance en fábricas de datos para humanoides.
Más de la mitad de la inversión china se quedó en cuatro ciudades
Más de la mitad de la inversión nacional china en este sector se concentra en el delta del río Yangtsé, con Shanghái, Hangzhou, Suzhou y Nankín como polos principales. No es una dispersión espontánea, sino una concentración que junta capital, proveedores, laboratorios y capacidad de montaje en un mismo corredor económico.
Ahí aparece una de las claves menos vistosas y más decisivas. Cuando un país puede producir a gran escala casi todas las piezas críticas de un robot, desde la batería hasta el sistema de visión, reduce tiempos, abarata integración y acerca el diseño al taller.
Los robots industriales siguen mandando en el mercado chino
Los robots industriales representan aproximadamente el 45 % del mercado chino de inteligencia artificial incorporada.
Después aparecen los robots de servicio con un 25 %, los especializados con un 15 % y los humanoides con un 5 %. La fotografía tiene algo revelador, porque el robot con forma humana ocupa hoy una porción pequeña del negocio total aunque sea el que más atención pública concentra, como ya ocurrió con humanoides convertidos en espectáculo.
Esa desproporción dice bastante sobre el momento del sector. La mayor parte del dinero sigue en máquinas que atornillan, clasifican o automatizan tareas concretas, mientras el humanoide funciona todavía como escaparate tecnológico y como apuesta de crecimiento.
Washington frenó chips y Pekín aceleró su producción propia
Las restricciones de Estados Unidos a la exportación de semiconductores avanzados empujaron a Pekín hacia la autosuficiencia tecnológica y el desarrollo de chips propios. A veces una barrera externa no detiene una industria, sino que la obliga a reorganizarla desde dentro.
También pesa el marco regulatorio. China ha reforzado normas que obligan a identificar contenidos generados por inteligencia artificial, aumentar la transparencia de los sistemas y fijar estándares de gobernanza con supervisión humana.
IDC calcula que el mercado mundial de la inteligencia artificial incorporada alcanzará 1,5 billones de dólares en 2030. La paradoja es que, mientras los humanoides apenas representan un 5 % del mercado chino, ya sirven para medir una carrera mucho más amplia que mezcla industria, regulación y soberanía tecnológica.