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La inteligencia artificial no solo cambia respuestas. También cambia algo más incómodo, la disposición a admitir que uno no sabe.
Eso es lo que observaron Chiara Marcoccia, investigadora de la École Normale Supérieure de París, Walter Quattrociocchi, profesor de la Universidad Sapienza de Roma, y Valerio Capraro, profesor de la Universidad de Milán-Bicocca, tras reunir a 3.132 participantes en cinco experimentos. Cuatro de esas pruebas quedaron registradas previamente y la quinta funcionó como replicación directa.
Cuando el asistente entra, la duda casi desaparece
En el grupo sin acceso a inteligencia artificial, los participantes reconocieron no conocer la respuesta en alrededor del 44% de las ocasiones, pero con Step 3.5 Flash esa proporción cayó hasta cerca del 3%.
La paradoja aparece justo después. Sin inteligencia artificial, cerca del 27% de las respuestas fueron correctas, mientras que con ayuda del sistema la precisión descendió al 9%.
Y, sin embargo, el nivel de seguridad declarado saltó del 30% al 76%.
Valerio Capraro, profesor de la Universidad de Milán-Bicocca, resumió así el efecto observado.
"Las personas se volvieron mucho peores". - Valerio Capraro, profesor de la Universidad de Milán-Bicocca
No se trata solo de acertar menos. El estudio sugiere que la herramienta empuja a responder incluso cuando la base de conocimiento es débil, una dinámica que recuerda a otros trabajos recientes sobre aprendizaje con ayuda de IA, donde la rapidez inicial no siempre va acompañada de mejor comprensión.
El problema no fue solo fallar, sino dejar de admitirlo
Ahí aparece una palabra poco habitual, pero reveladora. En un trabajo anterior, Walter Quattrociocchi, Valerio Capraro y Matjaž Perc definieron el concepto de “Epistemia”.
La idea apunta al modo en que las personas gestionan lo que creen saber y lo que aceptan no saber. Visto así, el dato más llamativo no es únicamente la caída de aciertos, sino el desplome de la confesión de ignorancia.
Incluso cuando hubo incentivos económicos, el resultado solo mejoró de forma parcial.
Los participantes aumentaron algo su rendimiento, pero la disposición a reconocer que no sabían la respuesta siguió muy por debajo de la observada en el grupo sin acceso al asistente. Esa distancia importa porque, en la vida cotidiana, admitir una laguna de conocimiento suele ser el primer freno antes de meter la pata con aplomo.
Además, el trabajo todavía tiene una cautela importante. Los resultados se han publicado como preprint y no han pasado la revisión por pares, de modo que la fotografía es nítida, pero aún no tiene el filtro final que suele exigir la ciencia.
Esa combinación deja una escena difícil de ignorar. Con Step 3.5 Flash, la precisión cayó del 27% al 9%, mientras la seguridad declarada subió del 30% al 76%.