Añadir Mangas Verdes como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
La duda ya no está en los modelos, sino en quién paga los cimientos.
Bank of America detecta desde principios de octubre una menor disposición de los mercados para financiar infraestructuras de inteligencia artificial. La señal no llega por un único tropiezo, sino por una cadena de episodios que va desde ofertas públicas con poca demanda hasta deuda que exige rendimientos cada vez más altos.
CoreWeave y Firmus enseñan cuánto cuesta pedir más dinero
La retirada de la salida a bolsa de Firmus por la escasa demanda encaja con ese giro de humor financiero. También lo hizo CoreWeave, cuyos bonos sin garantía con vencimiento en 2032 rozaron el 15%, una cifra que retrata un acceso al capital mucho más caro que hace apenas unos meses.
Después, las acciones de CoreWeave cayeron alrededor de un 15% cuando la compañía habló de captar capital "ilimitado" de aseguradoras.
Fuera de Estados Unidos, el neocloud surcoreano Elice debutó en bolsa con una caída de más del 30% frente a su precio de oferta pública inicial. No parece un incidente aislado, sino otra pieza de un mercado que empieza a pedir pruebas más duras sobre la rentabilidad de esta carrera.
Europa ya rota hacia defensa mientras los chips retroceden
En Europa, el índice MSCI Europe AI Capex Select ha caído alrededor de un 15% desde su máximo de principios de octubre. Bank of America describe ese movimiento como la rotación cíclica y defensiva más brusca desde el Covid, una comparación que coloca el ajuste en una escala poco habitual.
La correlación móvil a 12 meses entre ese índice de gasto en infraestructura de IA y los valores cíclicos europeos frente a los defensivos ha superado el 90%. Hace un año estaba en el 25%.
Ahí aparece una fotografía más amplia del mercado. Los valores cíclicos europeos rinden un 11% peor que los defensivos desde el inicio del mes, el peor tramo desde marzo de 2020, y los semiconductores encabezan el castigo con una caída relativa del 15%, por delante de minería y bienes de capital.
Mientras tanto, alimentación y bebidas, junto con bienes personales y del hogar, baten al mercado. El dinero no ha desaparecido, pero se mueve hacia sectores que prometen menos sobresaltos que la construcción de centros de datos, chips y redes eléctricas.
El volumen sube, pero el gasto ya no acompaña igual
Bank of America sitúa dos motivos en el centro de la inquietud, el aumento de los costes de financiación y el riesgo de una monetización decepcionante por la presión competitiva.
El matiz importa porque los datos muestran que el gasto total en IA de las empresas estadounidenses se ha estancado en los últimos meses. Aun así, la caída de los precios por token ha impulsado un mayor volumen, una combinación que obliga a mirar dos veces los titulares sobre crecimiento y uso.
Esa tensión recuerda que más actividad no siempre significa más ingresos.
La misma discusión sobre el coste físico de sostener la inteligencia artificial ya había aparecido en el despliegue físico de la IA, donde la escala prometida chocaba con ritmos materiales mucho más lentos. Y la presión bursátil de estos días conecta con la caída de valores ligados a chips cuando el mercado empezó a descontar un frenazo en la infraestructura.
Bank of America ya descuenta otra caída del STOXX 600
El banco proyecta un descenso adicional de casi el 10% para el STOXX 600 de cara al segundo trimestre del próximo año. El índice ya acumula un retroceso del 4% desde su máximo histórico de principios de agosto.
Su posicionamiento también deja claro dónde ve más riesgo y dónde busca refugio. Mantiene una postura infraponderada en semiconductores, bienes de capital, minería y cíclicos frente a defensivos, y sobreponderada en consumo básico.
Al final, la señal más incómoda no sale de un laboratorio ni de un modelo, sino del precio del dinero, del castigo a los chips y de un mercado que ahora exige rentabilidad antes de seguir pagando la siguiente nave, el siguiente centro de datos o la siguiente emisión de deuda.