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Barcelona puso en circulación el primer tramo de la Línea 9 sin conductor en 2009. Ahora, mientras Madrid prevé automatizar la línea 6 en 2027, China enseña un metro que quiere ir un paso más allá y no limitarse a obedecer.
CRRC presentó un tren que no solo ejecuta órdenes
La compañía CRRC, el mayor fabricante de trenes y material rodante de China, aprovechó la feria InnoTrans de Berlín para mostrar Vellink, un convoy que describe como el primero del mundo con inteligencia artificial corporizada.
No es un matiz menor. Si los metros automáticos ya habían acostumbrado al viajero a trenes sin conductor, Vellink desplaza el foco hacia la capacidad del propio convoy para percibir, decidir e interactuar durante la operación.
CRRC apoya esa idea en Aizor, su modelo de inteligencia artificial propio, y en una arquitectura de sensores que recorre todo el tren. La empresa afirma que esa combinación permite crear una red de detección integrada para vigilar las vías, localizar posibles fallos en tiempo real y recortar costes de mantenimiento.
Ahí está el cambio de fondo.
Yin Hang, responsable de diseño de trenes, sitúa el salto en la manera de actuar del convoy.
"Gracias a una red de sensores de cobertura total, algoritmos de inteligencia artificial de desarrollo propio y tecnología de comunicación de alta velocidad, cuenta con capacidades de percepción, toma de decisiones e interacción inteligentes, lo que le permite pasar de la ejecución pasiva de instrucciones a la optimización activa de las operaciones". - Yin Hang, responsable de diseño de trenes
Traducido a términos cotidianos, el tren deja de comportarse como una máquina que espera órdenes cerradas y empieza a leer lo que ocurre a su alrededor para ajustar su respuesta. Esa es la lógica que ya asoma en otros sistemas automatizados de movilidad, desde la vigilancia en carretera con cámaras que analizan infracciones hasta vehículos capaces de reaccionar al entorno sin intervención humana.
El tren pesa menos y consume menos
CRRC también ha trabajado la parte física del convoy con fibra de carbono, aleaciones de magnesio y aluminio y policarbonato. La combinación de materiales aligera el tren un 18 % frente a los modelos convencionales, una cifra que toca a la vez consumo, desgaste y diseño.
A eso se suman motores de imanes permanentes con los que el ahorro energético supera el 10 %. Durante el ciclo de vida del tren, añade la empresa, las emisiones descienden un 15 %.
Un metro más ligero gasta menos para mover la misma masa y castiga menos la infraestructura. En una red donde cada frenada y cada aceleración se repiten miles de veces al día, ese ajuste acaba contando mucho más de lo que sugiere la ficha técnica.
El interior también busca convertir el viaje en experiencia
Vellink no se presenta solo como una máquina de operación. El interior incorpora ventanales panorámicos desde el suelo hasta el techo, un techo estrellado y asientos giratorios, una puesta en escena poco habitual en un transporte pensado para mover grandes volúmenes de pasajeros.
Esa elección revela otra tensión interesante. Durante años, buena parte de la innovación ferroviaria visible para el usuario estuvo en la ausencia del conductor o en la puntualidad del sistema, pero aquí el fabricante quiere que la inteligencia artificial conviva con una idea más escénica del viaje, casi como si el metro necesitara también seducir por dentro.
CRRC resume esa ambición con una fórmula muy precisa al presentar Vellink como la primera aplicación de la IA corporizada en el transporte masivo. El dato importa menos como eslogan que por lo que sugiere, porque sitúa la competencia ya no solo en automatizar líneas, sino en convertir cada tren en un sistema capaz de observar, calcular y corregir sobre la marcha.