Dario Amodei pide bajar el ritmo de la IA mientras Anthropic apunta a una valoración de hasta 2 billones de dólares

Anthropic y OpenAI mueven 242.600 millones en financiación, pero el debate sobre seguridad ya afecta a Bolsas, valoraciones y calendarios de salida a Bolsa.

16 de septiembre de 2026 a las 18:35h
Dario Amodei pide bajar el ritmo de la IA mientras Anthropic apunta a una valoración de hasta 2 billones de dólares
Dario Amodei pide bajar el ritmo de la IA mientras Anthropic apunta a una valoración de hasta 2 billones de dólares

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Dario Amodei lo resumió en cinco palabras.

"Necesitamos bajar el ritmo" - Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic

La frase choca con el momento que vive la inteligencia artificial, donde Anthropic y OpenAI han captado 242.600 millones de dólares en financiación y PwC calcula que el gasto acumulado mundial en centros de datos alcanzará 31,6 billones de dólares hasta 2050. Cuando el dinero corre a esa velocidad, pedir una pausa no suena igual que hace unos años.

El debate sobre la seguridad ya rozó la Bolsa

Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, vinculó el retraso de la salida a Bolsa de la compañía hasta 2027 al debate sobre la seguridad. Al mismo tiempo, Anthropic mantiene sus planes para su oferta pública de venta con una valoración de hasta 2 billones de dólares.

Ahí aparece una de las contradicciones más llamativas. Una de las empresas frena su estreno bursátil mientras la otra espera encadenar este trimestre su segundo periodo consecutivo con beneficio operativo ajustado y márgenes superiores al 80 % antes de determinados costes.

SoftBank también notó el golpe.

Sus acciones cayeron más de un 10 %, una reacción que retrata hasta qué punto el discurso sobre la seguridad ya no vive solo en los laboratorios, sino también en los mercados. La advertencia afecta al calendario financiero, a la valoración de las empresas y al coste político de seguir acelerando.

Los apoyos crecieron mientras también crecían las sospechas

Amodei no habló en solitario. Sam Altman, Elon Musk, de SpaceX, y Demis Hassabis, de Google, respaldaron el mensaje de ralentizar el desarrollo de la inteligencia artificial.

Ahora bien, ese consenso no convence a todos. Enrique Puertas, profesor de inteligencia artificial y macrodatos de la Universidad Europea, cuestionó que el sector haya descubierto de repente una preocupación ética después de un lustro de trabajo.

"No creo que hayan caído en la cuenta ahora de que es mejor no empezar a cotizar por riesgos para la humanidad, cuando llevan un lustro trabajando en ello" - Enrique Puertas, profesor de inteligencia artificial y macrodatos de la Universidad Europea

Puertas sitúa la discusión en otro terreno. Para él, el miedo también puede funcionar como herramienta para empujar una regulación que favorezca a los modelos cerrados frente a alternativas chinas, en un movimiento a la vez empresarial y geopolítico.

Esa lectura encaja con otra propuesta que gana peso en las grandes compañías. Amodei defiende dar acceso a evaluadores externos y coordinar reglas a escala global, incluida China, y Altman ha compartido la idea de aplicar revisiones de ese tipo en los modelos de OpenAI.

La alarma no sale solo de fuera de las compañías

Evan Hubinger, responsable de alineamiento de Anthropic, sitúa en más de un 10 % el riesgo de extinción humana en la próxima década. Jacob Coxon, investigador, fue más allá al advertir de que la carrera de la inteligencia artificial podría acabar con la humanidad antes de 2030.

No es una discusión abstracta cuando detrás hay una expansión física de esta magnitud. La construcción de deuda ligada a centros de datos y el aumento del consumo eléctrico muestran que la carrera no se libra solo con algoritmos, sino con hormigón, energía y financiación a largo plazo.

31,6 billones de dólares hasta 2050.

Esa cifra de PwC convive con una petición de freno respaldada por algunos de los nombres más influyentes del sector. La tensión real está ahí, entre compañías que piden bajar el ritmo y una industria que ya mueve cientos de miles de millones, aplaza salidas a Bolsa, sostiene valoraciones de hasta 2 billones y aún espera márgenes superiores al 80 %.

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