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La inteligencia artificial ya no ronda el aula desde fuera. Entre alumnos de 15 años, la mayoría en 4º de la ESO, su uso para estudiar ha entrado en la rutina con una naturalidad difícil de ignorar.
El dato valenciano lo resume bien. El 53,8% del alumnado usa algún chatbot para aprender, una cifra muy cercana al 54,1% de España y por encima del 45,5% de la media de la OCDE.
Desde 2022 los chatbots entraron en clase
ChatGPT se abrió al público a finales de 2022 y, en muy poco tiempo, herramientas como ChatGPT, Gemini o Claude pasaron de la curiosidad tecnológica a la libreta digital de miles de adolescentes. PISA los ha preguntado por primera vez por esa costumbre, y eso permite poner números a una escena que muchos docentes ya intuían.
También en las tareas concretas aparece el mismo patrón.
En la Comunitat Valenciana, el 40,4% recurre a la IA para investigaciones previas, frente al 41,8% en España y el 31,2% internacional. Para hacer resúmenes la usa el 38,1%, frente al 39,8% nacional y el 29,7% de la OCDE.
Cuando toca redactar, el porcentaje valenciano incluso supera al español. El 35,2% emplea estas herramientas para escribir textos, frente al 33% del conjunto del país y el 28,8% de la media de la OCDE.
Esa presencia no significa un uso esporádico. El 25,3% de los estudiantes valencianos utiliza la IA a diario o casi a diario para tareas de aprendizaje, y solo Murcia y Canarias registran una frecuencia mayor.
El uso intensivo no dibuja una relación simple
Ahí aparece la parte más incómoda del informe. PISA afirma de forma literal que la relación entre el uso de la IA y el rendimiento en Ciencias, la competencia principal de esta edición, es compleja.
"La relación entre el uso de la IA y el rendimiento en Ciencias (competencia principal de esta edición) es compleja" - Informe PISA
La complejidad se nota precisamente cuando uno mira la intensidad de uso y no solo la presencia de la herramienta. No basta con preguntar quién la usa, porque el retrato cambia cuando entra en juego la frecuencia.
El propio informe sostiene que los estudiantes que no utilizan la IA para determinadas tareas escolares obtienen mejores resultados que sus compañeros en la mayoría de países. Al mismo tiempo, añade que los usuarios semanales, asimilables a los de mayor intensidad, obtienen rendimientos similares a los de quienes no la utilizan.
No es una diferencia menor.
Resumir y buscar ya forman parte del estudio diario
En el uso cotidiano vuelven a aparecer los alumnos valencianos entre las posiciones altas. El 16,8% usa la IA a diario para investigaciones previas, superados por Aragón, Asturias, Canarias y La Rioja.
La misma proporción, otro 16,8%, la emplea cada día para resumir textos. En ese apartado solo quedan por delante Canarias y Madrid, mientras Murcia empata con la Comunitat Valenciana.
Para la elaboración diaria de textos, el porcentaje llega al 15,1%. Ahí comparte nivel con Madrid y queda por detrás de Canarias y La Rioja, lo que dibuja un mapa donde escribir con ayuda de un chatbot ya forma parte de la rutina escolar para una franja nada pequeña del alumnado.
De hecho, el debate ya no gira solo alrededor de copiar o no copiar, sino de qué tipo de ayuda recibe el estudiante cuando resume, busca o redacta con una máquina. Esa discusión conecta con respuestas más homogéneas y con el problema de confundir una respuesta pulida con un aprendizaje real.
La brecha no solo puede estar en el acceso
PISA introduce otra tensión menos visible y quizá más delicada. Al hablar de la formación en análisis crítico de la información en entornos favorecidos, el informe advierte de la posible aparición de una brecha en el acceso a un uso crítico de la IA.
"Lo que plantea dudas sobre la posible aparición de una brecha en el acceso a un uso crítico de la IA" - Informe PISA
Eso desplaza la conversación un paso más allá del simple reparto de dispositivos o conexiones. La desigualdad podría instalarse en algo más difícil de medir, que es saber cuándo una respuesta sirve para entender mejor un tema y cuándo solo ahorra el esfuerzo de pensarlo.
La pregunta de fondo resulta casi doméstica. Si más de la mitad del alumnado ya usa chatbots para aprender y un 25,3% de los estudiantes valencianos lo hace a diario o casi a diario, la diferencia no está solo en tener la herramienta, sino en aprender a no confundir ayuda con sustitución, una duda que también asoma en la caída de resultados en PISA.