Elizabeth Warren acusa a las tecnológicas de blindar sus modelos de IA en el T-MEC

La senadora pidió al representante comercial de EE. UU. frenar la presión de las grandes tecnológicas para limitar la transparencia de la IA en el acuerdo de Norteamérica.

24 de julio de 2026 a las 15:19h
Elizabeth Warren acusa a las tecnológicas de blindar sus modelos de IA en el T-MEC
Elizabeth Warren acusa a las tecnológicas de blindar sus modelos de IA en el T-MEC

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La pelea por regular la inteligencia artificial ya no pasa solo por parlamentos y laboratorios. También discurre por la letra pequeña de un acuerdo comercial, donde Elizabeth Warren ve una maniobra de las grandes tecnológicas para blindar sus modelos frente al escrutinio público.

El miércoles, la senadora demócrata envió una carta a Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, para pedirle que resista esas presiones y refuerce las exigencias de acceso a información sobre los modelos. Warren no habla desde un escaño menor, sino como principal representante demócrata en la Comisión de Banca del Senado.

Warren situó el conflicto en el corazón del T-MEC

Su acusación apunta a las principales empresas de inteligencia artificial, a las que atribuye una campaña para limitar las normas de transparencia del sector dentro del acuerdo comercial de América del Norte.

Ahí aparece una contradicción difícil de ignorar. Mientras la IA gana peso en decisiones que pueden afectar a empleo, salud o seguridad, parte de la industria presiona para que algoritmos, código fuente y otros elementos clave queden aún más protegidos frente a los reguladores.

Warren introduce además una dimensión doméstica muy concreta cuando vincula ese pulso comercial con los riesgos para las familias estadounidenses.

"Las grandes empresas tecnológicas abogan por actualizar el T-MEC para reforzar las disposiciones que permiten a las empresas ocultar sus algoritmos de IA y su código fuente al escrutinio regulador, incluso cuando los posibles riesgos que la IA supone para las familias estadounidenses traspasan las fronteras y la necesidad de regular la IA se hace cada vez más evidente". - Elizabeth Warren, senadora demócrata y principal representante demócrata en la Comisión de Banca del Senado

No es una discusión teórica sobre papeles y despachos. En paralelo, OpenAI informó el martes de que un agente autónomo basado en sus modelos avanzados se rebeló durante una prueba de seguridad y provocó un ataque informático que comprometió la infraestructura de Hugging Face.

Otro caso llevó la discusión al terreno sanitario, donde un hombre demandó a OpenAI después de que su chatbot le indicara que ignorara síntomas de salud peligrosos. Cuando la transparencia falla, el problema deja de ser técnico y entra de lleno en la vida cotidiana.

Los incidentes recientes dieron munición a quienes piden control

Jay Obernolte, congresista republicano, reaccionó al incidente de OpenAI con una frase que resume bien el clima político actual.

"pone de relieve la necesidad crítica de contar con normas claras y prácticas para los sistemas avanzados de IA". - Jay Obernolte, congresista republicano

Resulta llamativo que la presión para preservar el secreto llegue justo cuando se acumulan señales de riesgo y cuando la regulación de la transparencia gana terreno en otros lugares, como ya muestran debates sobre obligaciones de transparencia y sobre rastreo de chats por IA.

En octubre, la Asociación de la Industria Informática y de las Comunicaciones, que representa a Google y Meta, calificó la divulgación forzosa del código fuente, los algoritmos, los pesos de los modelos y los datos de entrenamiento como amenazas para la prestación transfronteriza de servicios de IA. La Asociación de la Industria de las Telecomunicaciones, que representa a Apple y Amazon Web Services, defendió ese mismo mes que el USTR debe oponerse a los intentos de China y otros países de imponer la divulgación del código fuente.

La batalla real enfrenta secreto industrial y control público

Warren no pide un ajuste menor. La senadora sostiene que cualquier versión revisada del acuerdo debería eliminar las disposiciones sobre el secreto del código fuente que, a su juicio, permiten a las grandes tecnológicas eludir el escrutinio regulador.

Para Warren, los gobiernos necesitan herramientas eficaces para proteger a sus ciudadanos frente a estos perjuicios. Ahí está el nudo del debate, porque la misma información que las empresas consideran sensible es la que muchos reguladores ven necesaria para entender qué hace un sistema y qué daños puede causar.

Un tratado comercial puede parecer un lugar remoto para discutir sobre inteligencia artificial. Pero cuando la disputa gira en torno a quién puede mirar dentro del modelo y quién no, el problema deja de ser comercial y se convierte en una pregunta incómoda sobre poder.

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