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Elon Musk lleva años lanzando advertencias sobre la inteligencia artificial, pero una de sus frases más recientes apunta a un terreno especialmente sensible, el del voto.
Durante una intervención reciente, el empresario y dueño de Tesla y SpaceX dijo que no debería haber ninguna máquina para votar, aun cuando él mismo suele declararse partidario de la tecnología.
Musk cambió el foco cuando habló del voto
La idea tiene peso por una razón incómoda. No llega de un crítico ajeno al sector, sino de una de las figuras que más ha empujado la carrera tecnológica en la última década.
Ya en 2014 dejó una de sus advertencias más citadas sobre la IA.
"Con la inteligencia artificial estamos invocando al demonio". - Elon Musk, empresario y dueño de Tesla y SpaceX
Aquella frase no quedó como un exabrupto aislado. En otra intervención sobre los riesgos de esta tecnología, Musk sostuvo que era un riesgo fundamental para la existencia de la civilización humana y añadió que, por su acceso a la IA más avanzada, la gente debería estar realmente preocupada.
Sin embargo, su trayectoria pública con esta tecnología nunca ha sido lineal.
También intentó estar dentro del negocio que hoy cuestiona
Musk intentó integrar OpenAI en Tesla, aunque la operación no llegó a producirse. Ahí aparece una de las contradicciones más visibles de su discurso, porque la alarma convive con el intento de participar en el centro mismo del desarrollo.
En 2022, cuando ChatGPT convirtió a OpenAI en un fenómeno global, Musk firmó una carta abierta para reflexionar sobre el futuro de la inteligencia artificial y el ritmo de su despliegue.
Un año después fundó xAI, la compañía responsable de Grok, un movimiento que lo situó ya no solo como observador o crítico, sino como competidor directo. Esa secuencia ayuda a entender por qué cada advertencia suya suena a la vez como aviso, disputa y toma de posición en una industria donde también pesa su pleito con OpenAI, como ocurrió en su batalla judicial con OpenAI.
En sus declaraciones conviven miedo y ambición
No es una tensión menor. El mismo empresario que pide cautela ante la IA en procesos de votación fue quien aseguró en el último Foro Económico Mundial que podríamos tener una IA más inteligente que cualquier ser humano para finales de este año.
Esa combinación de pronóstico extremo y prevención radical dibuja un personaje difícil de encajar en una sola casilla. A veces habla como impulsor de una tecnología que quiere liderar y otras como alguien que teme sus consecuencias más delicadas, un contraste que también asoma en debates recientes sobre la exposición pública de Grok.
Al final, la contradicción queda escrita con fechas. En 2014 habló del demonio, en 2022 reaccionó al ascenso de ChatGPT, en 2023 lanzó xAI y ahora rechaza que una máquina intervenga en la votación mientras sostiene que la IA podría superar a cualquier ser humano antes de que acabe este año.