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La picaresca ya no llega solo con el viejo sinpa de toda la vida. En un restaurante de Galicia, una pareja de ingleses pidió vinos caros, mariscos, pescados y carnes, y trató de marcharse sin pagar apoyándose en un vídeo generado con inteligencia artificial.
El hostelero, que prefiere mantener el anonimato, cuenta que en la grabación aparecían bichos negros sobre el mantel, como si aquella imagen bastara para invalidar toda la cena. Cuando pidió que le pasaran el vídeo a su móvil para revisarlo con más detalle, la pareja se negó.
Un vídeo bastó para intentar discutir una cuenta
Después llegó el pulso en la sala.
"Me niego a que no paguen e insisten hasta que los amenazo con llamar a la policía. A malas acaban pagando y yéndose del restaurante" - hostelero gallego
No era una discusión por un plato frío ni por un servicio lento, sino por una prueba digital que solo podía verse en el teléfono de los clientes. Ahí aparece uno de los rasgos más incómodos de esta nueva trampa, porque la imagen falsa no busca convencer del todo, solo sembrar la duda durante unos minutos.
Ya ocurrió algo parecido el año pasado en Cambrils, aunque con otra puesta en escena. Un hotel sufrió un sinpa de 4.000 euros cuando dos turistas presentaron un justificante de una transferencia bancaria de 4.171,68 euros manipulado con inteligencia artificial.
El engaño cambia de forma, pero busca el mismo resultado
Antes bastaba una excusa apresurada o una salida por la puerta de atrás. Ahora el intento de fraude puede apoyarse en vídeos falsos virales o en documentos que imitan una operación bancaria real con cifras exactas.
El salto no está en la intención, que sigue siendo no pagar, sino en la apariencia de credibilidad. Una imagen con insectos sobre un mantel o un justificante por 4.171,68 euros pueden funcionar como coartada exprés cuando el personal tiene que decidir en segundos.
Incibe pide mirar dos veces lo que parece evidente
Ante escenas así, el Instituto Nacional de Ciberseguridad recomienda verificar la fuente y desconfiar de cualquier material que solo pueda consultarse en el dispositivo de quien lo enseña. También aconseja analizar la calidad del texto, del vídeo y del audio.
Hay detalles pequeños que delatan el truco.
Incibe añade otra pista útil cuando pide revisar con calma los elementos finos de una imagen, desde la iluminación hasta las sombras. En esa inspección minuciosa, que recuerda a la detección de rostros falsos, suele aparecer lo que a primera vista pasa desapercibido.
La escena gallega y el caso de Cambrils comparten una misma mecánica. El fraude no intenta desaparecer, sino parecer razonable el tiempo suficiente para evitar el pago.
Entre un mantel con bichos negros que nadie quiso reenviar y un justificante bancario alterado por 4.171,68 euros, la cuenta ya no solo se discute en la mesa, también en la pantalla.