Europa obliga desde el 2 de agosto a etiquetar contenidos e interacciones hechas por IA

La UE activa las primeras obligaciones de transparencia de su Ley de IA: avisos en chatbots y marcas en textos, audios, vídeos e imágenes generados o alterados por máquinas.

02 de agosto de 2026 a las 16:57h
Europa obliga desde el 2 de agosto a etiquetar contenidos e interacciones hechas por IA
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Desde el domingo 2 de agosto, Europa quiere que una duda cotidiana tenga respuesta inmediata. Cuando alguien lea un texto, escuche un audio, vea un vídeo o converse con un asistente, deberá poder saber si detrás hay una máquina o una manipulación hecha con inteligencia artificial.

En esa fecha empiezan a aplicarse las primeras obligaciones de transparencia de la Ley de Inteligencia Artificial. Las herramientas capaces de crear imágenes, vídeos, audios o textos tendrán que incorporar marcas que permitan reconocer los contenidos generados o alterados por IA, una exigencia que ya aparecía en debates recientes sobre etiquetado de deepfakes.

Bruselas asume por primera vez el control directo

La novedad no está solo en la etiqueta visible para el usuario. Bruselas ejercerá por primera vez competencias propias para vigilar el cumplimiento de la norma.

Además de pedir explicaciones a las empresas, la Oficina Europea de IA podrá acceder a los sistemas para evaluarlos. También tendrá capacidad para ordenar medidas correctoras y restringir su disponibilidad si detecta incumplimientos.

Ese control no recaerá en una sola ventanilla. La supervisión será compartida con las autoridades nacionales y con el Supervisor Europeo de Protección de Datos cuando entren en juego instituciones y organismos de la Unión Europea.

"La inteligencia artificial es una tecnología transformadora que puede aportar beneficios extraordinarios a nuestros ciudadanos y a nuestras empresas. Pero también estamos viendo que puede causar perjuicios si no se diseña y utiliza adecuadamente, y que los modelos más avanzados plantean riesgos de una magnitud completamente nueva". - Henna Virkkunen, vicepresidenta del Ejecutivo comunitario encargada de Soberanía Tecnológica, Seguridad y Democracia

Virkkunen sitúa así el núcleo político del cambio. La ley no se limita a perseguir fraudes evidentes, también intenta fijar una regla básica de convivencia entre personas y sistemas automáticos.

Los chatbots deberán decirlo y los contenidos también

Quien use un asistente conversacional tendrá que recibir un aviso claro de que interactúa con una máquina y no con una persona.

En el terreno profesional, la obligación se vuelve todavía más concreta. Si una herramienta altera contenidos mediante inteligencia artificial, el responsable de usarla deberá indicarlo de forma clara.

No afecta solo a grandes plataformas. También alcanza a producciones que hoy circulan con naturalidad en trabajos, campañas, publicaciones o piezas audiovisuales, en una discusión que conecta con problemas previos sobre marcas invisibles en archivos.

La vigilancia europea ya tiene expertos y canales abiertos

Bruselas comenzará además a supervisar los modelos de inteligencia artificial de propósito general.

Para sostener esa tarea, la Comisión ha constituido un panel científico de 60 expertos independientes y ha designado un asesor científico jefe. A la vez, ha abierto canales de comunicación para que ciudadanos, empresas y desarrolladores de aplicaciones denuncien incumplimientos.

El calendario no termina el 2 de agosto.

El 2 de diciembre de este año entrarán en vigor las prohibiciones del paquete AI Omnibus contra los sistemas usados para generar contenido sexual explícito sin consentimiento o material de abuso sexual infantil. Ese mismo 2 de diciembre acabará también el periodo transitorio para que los modelos de inteligencia artificial ya comercializados incorporen mecanismos de identificación de contenidos.

Después llegará la parte más sensible para servicios que tocan la vida diaria de forma directa. El 2 de diciembre de 2027 empezarán a aplicarse las normas para la inteligencia artificial de alto riesgo en ámbitos como la sanidad, la educación o el empleo.

Y el 2 de agosto de 2028 cerrará la implantación de la norma con los sistemas integrados en productos sometidos a otra legislación europea, como dispositivos médicos o vehículos. La paradoja es clara, la primera obligación que entra en casa del usuario consiste solo en avisarle de algo elemental, si habla con una persona o con una máquina.

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