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Un joven con síndrome de Down, más de 50.000 seguidores en TikTok y vídeos donde aparece triste porque no vende bolsos. Facua sostiene que nada de eso es real y que detrás hay un personaje generado con inteligencia artificial usado como gancho comercial para empujar compras por compasión.
Facua llevó la denuncia a Consumo por una tienda que apela a la pena
La asociación de consumidores ha denunciado ante la Dirección General de Consumo a francrafts.shop por utilizar a Fran, un joven ficticio creado con IA, para vender bolsos. El caso no gira solo en torno a una imagen falsa, sino al modo en que esa imagen busca provocar una reacción emocional en quien mira.
Facua describe una mecánica muy concreta. La tienda muestra a Fran como alguien triste por no vender sus productos o como víctima de bullying, un recurso que intenta convertir la compasión en impulso de compra.
"Aprovechando los más de 50.000 seguidores que ya tiene en la red social Tik Tok, sube vídeos e imágenes generados por IA donde aparece tejiendo y e intentando vender dicho productos" - Facua, asociación de consumidores
Después entra en juego otro plano del problema, el de las señales que delatan la fabricación digital. Facua habla de movimientos faciales extraños o poco naturales, parpadeos irregulares, labios ligeramente desincronizados con la voz, una voz excesivamente limpia o artificial, entonación monótona, respiraciones poco naturales y cortes raros en el habla.
En julio, la misma asociación denunció a MimoStore por una estrategia parecida con otro joven con síndrome de Down generado por IA para vender macetas.
La web también fija condiciones que reducen derechos del comprador
El conflicto no termina en los vídeos. La tienda incluye en sus términos y servicio una cláusula donde advierte que no garantiza que la apariencia o la calidad de cualquier producto o servicio cumpla las expectativas del comprador o coincida con lo que muestra en su escaparate digital.
Además, la página indica que todas las descripciones de los productos pueden cambiar en cualquier momento y sin previo aviso, a su entera discreción. Ese margen deja en manos del vendedor un elemento básico del contrato, justo cuando el consumidor ya ha decidido comprar.
También añade que, si no acepta, modifica o cancela un pedido, intentará avisar por correo electrónico, dirección de facturación o número de teléfono facilitado durante la compra. La propia tienda afirma que los precios, descuentos y promociones pueden cambiar sin previo aviso.
Ahí aparece otro punto delicado, porque la web advierte además que los precios publicados no incluyen impuestos. Facua sostiene que esa exclusión contraviene el artículo 60.2 del Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre.
La suma de cláusulas dibuja un patrón reconocible en muchas fricciones del comercio digital, desde el desistimiento visible en tiendas online hasta la forma en que algunos sistemas automatizados alteran la experiencia de compra. Cuando una web se reserva cambios amplios sobre precios, pedidos o descripciones, el comprador queda en peor posición incluso antes de recibir el producto.
Los indicios de IA y las cláusulas abusivas acaban en la misma denuncia
Facua no limita su reproche al uso de una identidad fabricada. La asociación considera que la tienda incorpora cláusulas abusivas por vincular el contrato a la voluntad del empresario, limitar derechos básicos del consumidor, introducir falta de reciprocidad y afectar al perfeccionamiento y la ejecución del contrato.
Tampoco asume los problemas de transporte. La web llega a afirmar que no es responsable de cualquier retraso en el envío y la entrega, una fórmula que desplaza el riesgo hacia el cliente incluso cuando ya ha pagado.
Hay una paradoja incómoda en todo esto. La misma tecnología que permite levantar sitios nuevos creados con IA también facilita fabricar rostros creíbles, voces pulidas y relatos diseñados para tocar una fibra muy concreta del consumidor.
Por eso Facua ha pedido a la Dirección General de Consumo que abra una investigación y un expediente sancionador contra el responsable de francrafts.shop. En el centro del caso quedan dos elementos muy precisos, un personaje inexistente que vende desde la compasión y unas condiciones de compra que, sobre el papel, permiten al vendedor cambiar demasiado y responder demasiado poco.