Foundation Future Industries prevé humanoides armados en 2027 tras probar Phantom en Ucrania

La empresa ha rediseñado su robot Phantom 2 tras pruebas en Ucrania: soporta agua y polvo, carga hasta 80 kg y aumenta su resistencia a caídas. Pathak cree que los humanoides armados podrían evaluarse el próximo año.

17 de julio de 2026 a las 11:23h
Foundation Future Industries prevé humanoides armados en 2027 tras probar Phantom en Ucrania
Foundation Future Industries prevé humanoides armados en 2027 tras probar Phantom en Ucrania

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La discusión sobre robots humanoides armados ya tiene fecha en el calendario de una empresa. Foundation Future Industries cree que esa posibilidad puede materializarse en 2027.

Antes de que aparezca la imagen de ciencia ficción, conviene mirar el terreno. La compañía ya probó sus robots Phantom en Ucrania para manipular material y realizar tareas de reconocimiento, y esas pruebas obligaron a rediseñar el hardware para soportar condiciones exteriores de alta exigencia.

Ucrania empujó a Foundation a rehacer el robot

De ahí sale Phantom 2, una versión resistente al agua y al polvo con cambios que no son menores.

La capacidad de carga ha pasado de 25 a 30 kilogramos en la primera versión a cerca de 80 kilogramos. También subió la tolerancia a las caídas desde 12 a 15 G hasta casi 100 G, y el equipo incorpora una batería de tres kilovatios hora.

Pathak no presenta esa evolución como una fantasía de exterminio mecánico. Sankaet Pathak, consejero delegado de Foundation Future Industries, sitúa el debate en un terreno más incómodo y más práctico, el de qué tipo de misión justificaría enviar una máquina con forma humana a un escenario de combate.

"Creo que tenemos una reacción psicológica, como si fuera 'Terminator', pero en realidad, si se piensa de forma práctica, no es exactamente así" - Sankaet Pathak, consejero delegado de Foundation Future Industries

Su argumento gira alrededor de la precisión. Cuando le atribuye sentido militar a un humanoide, no habla de devastación masiva, sino de operaciones complejas donde importa no destruir infraestructura ni herir a civiles.

"Los humanoides solo tienen sentido cuando el objetivo de la misión es aumentar la precisión, en esencia asegurarse de que no se destruye infraestructura ni se hiere a civiles y de que se hace todo lo posible por cumplir una misión muy compleja" - Sankaet Pathak, consejero delegado de Foundation Future Industries

Ese razonamiento convive con una previsión mucho más directa. Pathak espera empezar a evaluar usos armados de sus robots tan pronto como el próximo año, aunque al mismo tiempo sostiene que, si alguien quisiera causar la máxima destrucción, elegiría antes drones o arsenales nucleares que 100.000 humanoides.

La ONU pide frenarlos antes de que tomen decisiones letales

Frente a esa defensa de la precisión aparece una objeción frontal desde Naciones Unidas.

"Llamémoslas por lo que son, robots asesinos" - António Guterres, secretario general de la ONU

Guterres no discute solo la forma del artefacto, sino la pérdida de control humano. António Guterres, secretario general de la ONU, describe estas armas como máquinas que seleccionan y atacan su objetivo y arrebatan vidas sin control ni juicio humanos.

Desde 2023, la ONU negocia un tratado sobre sistemas de armas letales autónomos dentro de la Convención sobre ciertas armas convencionales. El secretario general defiende que en 2026 quede aprobada una prohibición vinculante para las armas que operan sin control humano, un calendario que corre en paralelo a la previsión empresarial de ver humanoides armados en 2027.

Ahí está la tensión central del debate.

Mientras una organización internacional intenta cerrar una puerta legal, una empresa ya habla de probar la cerradura en el plazo de un año. La distancia entre ambas posiciones no se mide en décadas ni en generaciones, sino en meses.

El temor de Pathak no está solo en el robot que camina

Pathak desplaza parte del foco hacia otro frente que considera más inmediato. A su juicio, el riesgo más cercano es el terrorismo de IA mediante el uso indebido de modelos de código abierto.

Su ejemplo remite a 2023, cuando Meta lanzó Llama 2 como modelo de lenguaje de gran tamaño de código abierto y algunos usuarios publicaron versiones sin censura capaces de explicar cómo construir una bomba nuclear. Esa deriva conecta con el uso militar de modelos abiertos, donde el problema no es solo quién diseña la herramienta, sino quién la modifica después.

Pathak añade una condición para que ese peligro entre en otra liga. Cree que el salto llegaría cuando esos modelos fueran más eficientes, pudieran autorreplicarse con menos capacidad de cálculo y empezaran a eludir y actualizar sus propias directrices, aunque matiza que ese punto aún estaría a tres, cuatro o quizá cinco pasos de distancia.

El precio ya sitúa a Phantom entre producto comercial y equipo militar

Foundation no mueve estas máquinas en el terreno de los prototipos de escaparate. La empresa alquila comercialmente los robots Phantom por unos 100.000 dólares al año por unidad, equivalentes a 90.000 euros, y los clientes militares los adquieren a precios similares.

Detrás aparecen nombres conocidos. Entre los inversores figuran Eric Trump, Stripe y la firma de capital riesgo Define, una combinación que mezcla capital político, pagos digitales y financiación tecnológica en un sector donde la carrera por las armas autónomas ya no se libra solo en laboratorios.

La cifra quizá más reveladora no es el precio ni la batería de tres kilovatios hora. Es que la ONU quiere prohibir para 2026 sistemas letales sin control humano, mientras una empresa que ya ha probado sus robots en Ucrania calcula que los humanoides armados pueden llegar en 2027.

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