G20 y IA: Washington y Musk piden menos regulación, pero Hassabis exige pruebas antes de vender modelos

Estados Unidos impulsa en Carolina del Norte los Principios de Carolina para frenar nuevas leyes sobre IA generativa, mientras en el G20 crece la división entre desregulación y controles previos.

03 de septiembre de 2026 a las 10:59h
G20 y IA: Washington y Musk piden menos regulación, pero Hassabis exige pruebas antes de vender modelos
G20 y IA: Washington y Musk piden menos regulación, pero Hassabis exige pruebas antes de vender modelos

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Washington quiere que la inteligencia artificial generativa llegue al G20 con menos frenos y más margen de maniobra.

La presión de la Casa Blanca se concentra esta semana en Carolina del Norte, donde Estados Unidos empuja a las grandes economías a no redactar nuevas leyes que limiten esta tecnología. La apuesta gira en torno a los llamados Principios de Carolina, una fórmula con la que la administración estadounidense intenta evitar nuevas barreras regulatorias en pleno debate global sobre cómo controlar estos sistemas.

Estados Unidos pide contención regulatoria mientras el sector discute otra cosa

No deja de llamar la atención el contraste. Mientras Washington pide a los países del G20 que no aprueben nuevas restricciones, parte de la propia industria tecnológica comparece ante los delegados con mensajes menos uniformes y, en algunos casos, claramente más cautos.

Mark Zuckerberg, cofundador y director ejecutivo de Meta, ha reclamado a los gobiernos del G20 que no adopten leyes que limiten el lanzamiento de modelos de inteligencia artificial de pesos abiertos. Esa posición enlaza con un debate muy concreto sobre quién puede acceder a la tecnología y en qué condiciones, una discusión que va mucho más allá de los laboratorios.

También Elon Musk, director ejecutivo de Tesla y SpaceX, se ha situado en ese frente desregulador.

"Es necesario contar con un entorno relativamente libre de regulaciones, lo que significa que, por defecto, las novedades deben ser legales y no ilegales" - Elon Musk, director ejecutivo de Tesla y SpaceX

Además de esa defensa de un marco más abierto, Musk ha acusado a Bruselas de frenar el progreso de las nuevas tecnologías. La frase no apunta solo a Europa, porque retrata una disputa política más amplia sobre si regular pronto reduce riesgos o retrasa la carrera industrial.

Sin embargo, el mensaje no es unánime entre los nombres más influyentes del encuentro.

Demis Hassabis pide pruebas antes de vender sistemas de IA

Demis Hassabis, director ejecutivo de Google DeepMind, instó el martes a fijar pruebas de seguridad para evaluar los sistemas de inteligencia artificial antes de su comercialización. Esa intervención introduce una grieta visible en el bloque empresarial, ya que no habla de prohibir lanzamientos, pero tampoco de dejar el mercado sin controles previos.

Esa discusión sobre pruebas externas ya asomaba en controles externos previos, donde el foco también estaba en revisar modelos antes de ponerlos en circulación. Aquí la diferencia importa porque el choque ya no enfrenta solo a gobiernos y empresas, sino a ejecutivos que compiten entre sí y aun así discrepan sobre cuánto riesgo conviene asumir.

Este miércoles comparecerá Tom Brown, cofundador de Anthropic.

A lo largo del encuentro también intervendrán Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia, y Howard Lutnick, secretario estadounidense de Comercio. La escena tiene algo de audiencia pública global, con jefes de las compañías que más empujan esta carrera sentados ante los representantes de las principales economías del planeta.

La batalla regulatoria ya enfrenta modelos abiertos y controles previos

En el fondo, el G20 discute dos impulsos que avanzan a la vez y no siempre encajan. Por un lado, Washington, Musk y Zuckerberg reclaman que la norma no llegue antes que la tecnología; por otro, Hassabis plantea que ciertos sistemas pasen pruebas de seguridad antes de llegar al mercado.

Esa tensión recuerda otras discusiones recientes sobre IA de código abierto, donde el acceso amplio y la vigilancia previa aparecen como dos ideas que no siempre viajan juntas. Al final, la imagen que deja Carolina del Norte no es la de un consenso, sino la de una negociación incómoda entre velocidad, control y poder político.

El dato más revelador quizá sea ese contraste entre los Principios de Carolina y la petición de Hassabis del martes, porque el mismo G20 escucha a quienes piden menos leyes y a quienes reclaman pruebas antes de vender.

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