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Google ha metido Gemini dentro de Chrome y Microsoft ya hizo lo mismo con Copilot en Edge.
El movimiento parece cómodo, casi invisible, hasta que uno mira qué permiso está pidiendo la inteligencia artificial para funcionar dentro del navegador. En España y en el resto de la Unión Europea, esa entrada no puede producirse de forma automática porque exige el consentimiento explícito del usuario antes de aceptar los términos de uso.
Gemini puede leer más de lo que aparece en pantalla
La propia ayuda de Google dibuja un alcance mucho más amplio que una simple consulta sobre la pestaña abierta. Gemini recopila y procesa el contenido de la página actual, su URL y también la información de otras pestañas que el usuario haya compartido.
Hay un detalle que cambia la escala del asunto. Google añade que, si alguien usa Gemini en Chrome para encontrar páginas visitadas, el sistema también recopila las URLs pertinentes del historial.
Parte del contenido que Gemini usa puede no ser visible para el propio usuario, una frase que desplaza la discusión desde la comodidad hacia el control real sobre lo que el navegador entrega al asistente.
El consentimiento en Europa no borra todas las dudas
Además, la compañía advierte de que cuando se comparten pestañas envía a sus sistemas las URLs, el contenido multimedia y el contenido de las páginas. Ese material puede revisarse por motivos de seguridad, y los revisores humanos también pueden ver conversaciones sobre pestañas compartidas para mejorar Gemini.
Ahí aparece la contradicción de fondo. El acceso explícito que exige la normativa europea protege el momento de entrada, pero no simplifica por sí solo todo lo que ocurre después con los datos que salen del navegador, un debate que ya asoma en las exigencias de Bruselas sobre Gemini.
Desactivar la lectura automática exige bajar varios menús
Quien no quiera ese acceso por defecto puede desactivarlo, aunque la ruta no está precisamente a la vista. Hay que entrar en Configuración, después en Innovaciones de IA, luego en Gemini en Chrome, abrir Permisos y desactivar la opción Compartir pestaña actual de forma predeterminada.
No es un cambio menor.
Cuando una función sensible queda enterrada en varios niveles del menú, la diferencia entre aceptar y entender empieza a parecerse demasiado a la distancia entre instalar algo y saber de verdad cómo trabaja. Ese mismo avance silencioso de Gemini en productos de la compañía también se ha visto en portátiles con Gemini integrado.
La IA local también ocupa espacio físico en el ordenador
Junto a la cuestión de la privacidad hay otra mucho más tangible y menos abstracta. La función de IA en el dispositivo consume 20 GB de espacio del ordenador para descargar los modelos de lenguaje.
Esos 20 GB convierten una función del navegador en una decisión que también afecta al disco duro. Ya no se trata solo de qué lee la IA, sino de cuánto ocupa para poder leerlo.