Bruselas obliga a Android a abrir funciones de Gemini a asistentes rivales: Google recurre y pide frenar parte de la medida

La Comisión Europea exige desde el 16 de julio que Android permita activar por voz a otros asistentes de IA y operar dentro de apps, mientras Google recurre la decisión ante el Tribunal General de la UE.

03 de octubre de 2026 a las 08:16h
Bruselas obliga a Android a abrir funciones de Gemini a asistentes rivales: Google recurre y pide frenar parte de la medida
Bruselas obliga a Android a abrir funciones de Gemini a asistentes rivales: Google recurre y pide frenar parte de la medida

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La pelea por el asistente que manda en el móvil ya no se libra solo en Silicon Valley. Desde el 16 de julio, la Comisión Europea obliga a Google a abrir en Android funciones que hoy están reservadas a Gemini para que otros asistentes de inteligencia artificial puedan activarse por voz y operar dentro de aplicaciones.

Google ha recurrido esas medidas ante el Tribunal General de la Unión Europea. Al mismo tiempo, ha pedido la suspensión de una parte de las obligaciones mientras se resuelve el recurso por los riesgos que, a su juicio, afectan a los historiales de búsqueda.

Bruselas quiere que Android deje de favorecer a Gemini

En Europa, Android no es un actor secundario. El 60 % de los usuarios europeos utiliza Android, de modo que cualquier cambio en el asistente del sistema afecta a millones de personas en tareas tan corrientes como dictar un mensaje, pedir un taxi o aceptar una sugerencia de respuesta.

La decisión vinculante de Bruselas busca justo ese punto de fricción. Si un asistente rival puede despertarse con la voz y actuar dentro de otras aplicaciones, la ventaja de partir instalado en el sistema deja de ser tan cómoda para Google.

Una orden de voz puede decidir mucho.

Hasta ahora, el acceso a ciertas funciones del sistema estaba restringido a Gemini. Con las nuevas medidas, asistentes de terceros podrán aspirar a un comportamiento más parecido al de la herramienta de Google dentro del propio teléfono.

La apertura llega con límites por privacidad y seguridad

Bruselas no ha planteado una apertura ciega. Las medidas incluyen salvaguardas de privacidad y seguridad que permiten a Google evaluar riesgos graves antes de realizar determinadas cesiones de datos.

Ahí aparece la contradicción de fondo, porque la Comisión quiere más competencia sin vaciar de protección una de las zonas más sensibles del móvil. Abrir funciones del sistema puede equilibrar el mercado, pero también obliga a decidir qué información sale, hacia quién y en qué condiciones.

Google ha llevado esa tensión al terreno judicial. La compañía discute las decisiones comunitarias y, además, reclama una pausa para parte de las obligaciones vinculadas a la búsqueda por el posible impacto sobre los historiales de los usuarios.

La ley también toca el negocio de la búsqueda

No se trata solo del asistente de voz. La Ley de Mercados Digitales obliga a Google a compartir información anonimizada de su buscador con motores rivales y con chatbots de inteligencia artificial que incorporan funciones de búsqueda.

Ese frente ayuda a entender por qué el recurso no se limita a Android. Cuando la discusión pasa de abrir un botón del sistema a compartir datos del buscador, lo que está en juego ya no es solo quién responde primero en la pantalla, sino qué actores pueden entrenar o mejorar sus servicios con información que hasta ahora controlaba Google.

El debate sobre el acceso de terceros a Android ya había aparecido en los límites de Gemini en Android. Ahora esa discusión se cruza con otra aún más delicada, la de los datos de búsqueda que alimentan a buscadores rivales y a asistentes con capacidad para contestar con información actualizada.

Hay otra imagen útil para entender el conflicto. Bruselas intenta evitar que el móvil llegue con el árbitro y el delantero vestidos con la misma camiseta, pero Google sostiene que algunas de esas aperturas pueden rozar información demasiado sensible.

Esa tensión queda concentrada en dos piezas muy concretas, el acceso de asistentes rivales a funciones internas de Android y la obligación de compartir datos anonimizados del buscador, mientras Google pide al tribunal europeo que frene parte de esas exigencias por el riesgo que atribuye a los historiales de búsqueda.

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