Google ya no habla de millones ni de miles de millones. En su conferencia I/O 2026, Sundar Pichai admitió que ni él esperaba pronunciar la palabra “trillions” desde el escenario. La escala ayuda a entender el momento que describe la compañía, porque procesa 3.200 billones de unidades de información al mes y presenta esa magnitud como la base de una nueva fase de productos, asistentes y modelos capaces de trabajar con texto, imagen, voz y acciones continuas.
La cifra impresiona.
Ahí aparece una de las claves del evento. Pichai, director ejecutivo de Google, sostuvo que la empresa ha entrado en “una nueva era agéntica” y esa idea no se quedó en una consigna de escenario. Google Spark, por ejemplo, funciona como un asistente que corre en máquinas virtuales en la nube y trabaja de forma continua en segundo plano, una forma de desplazar la ayuda digital desde la respuesta puntual hacia la ejecución persistente de tareas.
Google quiere que la IA trabaje mientras nadie mira
Esta semana arranca el despliegue de Spark para un grupo de usuarios de prueba, y la próxima semana, a finales de mayo, llegará en versión de prueba a suscriptores de Google AI Ultra en Estados Unidos. El matiz importa porque ya no se trata solo de pedir algo y recibir una respuesta, sino de delegar procesos enteros en sistemas que siguen funcionando fuera de la vista del usuario, en una línea que conecta con automatización avanzada en Gemini.
Junto a ese movimiento, la compañía presentó Gemini 3.5 Flash, descrito como un modelo fundacional más rápido y económico. También mostró Gemini Omni, capaz de simular la realidad física y de generar contenido multimedia a partir de cualquier tipo de entrada de datos, mientras Gemini Omni Flash queda disponible desde hoy para suscriptores de Google AI Plus, Pro y Ultra dentro de la aplicación de Gemini.
Diez años después de adoptar una estrategia de empresa centrada en inteligencia artificial, Google enseña un catálogo en el que casi todo gira alrededor de la misma idea. No solo responder mejor, sino percibir más, actuar más y ocupar más espacio en tareas que antes exigían intervención humana directa.
Las gafas llegan sin pantalla y colocan la voz en el centro
Este otoño llegarán las Intelligent Eyewear, unas gafas inteligentes sin pantalla impulsadas por Android XR que Google desarrolla con Samsung, Warby Parker y Gentle Monster. El dispositivo permite interactuar con aplicaciones como DoorDash mediante comandos de voz y cámaras integradas, sin manos y sin pantallas, un planteamiento que enlaza con debates recientes sobre el uso de gafas inteligentes fuera de los escenarios de demostración.
No hay pantalla.
Esa ausencia cambia la escena cotidiana de manera profunda. En lugar de mirar un panel delante de los ojos, el usuario habla, escucha y deja que la cámara interprete el entorno, una promesa de interacción más discreta en apariencia, aunque también más dependiente de sensores, contexto y confianza en lo que el sistema ve y hace.
La generación de imágenes crece mientras Google marca cada contenido
Otro dato da la medida del volumen alcanzado por estas herramientas. Nano Banana, el modelo de generación de imágenes, ya supera los 50.000 millones de imágenes creadas por usuarios, y Google Pics se integrará en Workspace este verano para editar y redimensionar objetos dentro de imágenes generadas. En paralelo, todos los contenidos sintéticos incluirán SynthID, una marca de agua invisible con la que Google busca identificar ese material.
La combinación resulta reveladora. Cuanto más fácil es producir imágenes, más necesario se vuelve distinguirlas, sobre todo cuando la edición deja de requerir pericia técnica y empieza a parecerse a mover objetos dentro de una diapositiva o retocar una foto con gestos cada vez más simples.
DeepMind acerca la conversación desde el negocio diario hasta la biología
Demis Hassabis, responsable de Google DeepMind, situó el listón aún más arriba al afirmar que la inteligencia artificial general está a solo unos años de distancia. La frase convive con anuncios muy concretos, desde WeatherNext, que el año pasado predijo con tres días de antelación la trayectoria de un huracán de categoría 5 hacia Jamaica, hasta AlphaFold Foundations, que simula ecosistemas completos para combatir la deforestación.
También entra en ese mapa Isomorphic Labs, que usa modelos de simulación molecular para diseñar tratamientos preclínicos contra trastornos inmunológicos y cáncer. Hassabis llegó a formularlo de la manera más ambiciosa posible al decir que el objetivo es resolver algún día todas las enfermedades, una declaración que coloca bajo el mismo paraguas la automatización cotidiana, la predicción meteorológica extrema y la investigación biomédica.
Una máquina programó un sistema operativo en solo 12 horas
Antigravity 2.0 añadió otro ejemplo de esa expansión de capacidades cuando programó un sistema operativo completo en 12 horas. Leído junto al resto de anuncios, el dato dibuja una tensión difícil de ignorar. Google presenta herramientas para hablarle al mundo a través de unas gafas, asistentes que trabajan sin descanso en la nube y modelos que intentan representar la física, mientras al mismo tiempo presume de marcas de agua invisibles para recordar que buena parte de lo que veremos ya no será necesariamente obra directa de una persona.