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La fiebre por la inteligencia artificial ha abierto una paradoja incómoda para las empresas que más la usan. Cuanto mejor encaja un producto en el mercado, más fácil resulta que su factura de modelos acabe devorando el negocio.
Yu Liu, cofundador de Heidi, lo vivió en primera persona cuando la empresa llegó a gastar hasta 3 millones de dólares al mes en modelos de OpenAI, Anthropic y Google a finales de 2024. Heidi ingresó 4,1 millones de dólares en abril, pero Liu admitía que, al descontar el gasto en IA, apenas quedaba margen de ganancia.
Heidi recortó un 90 % y cambió de bando
A mediados de 2025, Heidi trasladó el 95 % de su carga de trabajo a modelos de libre acceso de Fireworks y redujo su factura mensual de IA en casi un 90 %.
"Obteníamos buenos ingresos, pero si restaba nuestros gastos en IA, apenas teníamos margen de ganancia" - Yu Liu, cofundador de Heidi
Lo llamativo no es solo el caso de una startup. Uber agotó su presupuesto de IA para 2026 en cuatro meses usando Claude Code de Anthropic, Amazon gastó 1,8 millones de dólares en un proyecto de Claude que no llegó a lanzarse y Salesforce prevé una factura de 300 millones de dólares por Anthropic este año.
Kay Zhu, directora de tecnología de Genspark, lo resume de forma más seca que solemne.
"No es sostenible" - Kay Zhu, directora de tecnología de Genspark
Los precios cayeron, pero el consumo corrió más
Desde principios de año, el precio de los tokens se ha desplomado un 70 %. En julio, OpenAI rebajó hasta un 80 % los precios de sus modelos de gama media y baja, mientras Anthropic lanzó modelos que costaban la mitad.
Pero la rebaja no resolvió el problema. Kay Zhu explica que el número de tokens creció más rápido de lo que bajó su coste, una dinámica que ayuda a entender por qué facturas más baratas por unidad pueden desembocar en presupuestos más altos al final del mes.
En agosto, el 55 % de los tokens que pasaron por OpenRouter fueron a modelos chinos, frente al 4,5 % de principios de 2025.
Ese salto no salió de la nada. Kimi K3 de Moonshot genera 1500 páginas de texto por 15 dólares, frente a los 50 dólares que cobra Anthropic por Fable 5, y Qwen 3.8-Max de Alibaba diseña una página de inicio por 12 centavos, mientras GPT 5.6 Sol de OpenAI cobra más del triple.
Ahí aparece otro giro del mercado, porque el ahorro ya no depende solo de usar menos IA, sino de elegir otra procedencia. Matan Grinberg, CEO de la startup Factory, sostiene que los mejores modelos abiertos del momento son chinos, y esa percepción encaja con la migración de tráfico hacia alternativas más baratas.
También cambió el negocio de los intermediarios. En agosto, Stripe acordó adquirir OpenRouter por 8.000 millones de dólares después de que la empresa superara los 100 millones de dólares en ingresos anuales con un margen bruto del 90 %, una operación que situaría la fortuna de su cofundador Alex Atallah en torno a 4.000 millones.
El dinero entra a raudales, pero también sale por la puerta grande
Gartner calcula que el gasto global en IA alcanzará los 2,6 billones de dólares este año, el equivalente al 2 % del PIB mundial. OpenAI y Anthropic han recaudado 310 mil millones de dólares en capital riesgo, aunque sus ingresos estimados en los últimos 12 meses rondan 25 mil millones cada una.
Lin Qiao, CEO y cofundador de Fireworks, plantea el problema en términos contables y no filosóficos. Su advertencia pesa más porque trabajó en IBM, LinkedIn y Meta antes de fundar Fireworks en septiembre de 2022.
"Esto modifica significativamente la estructura de costes empresariales" - Lin Qiao, CEO y cofundador de Fireworks
Fireworks registró ingresos de aproximadamente 250 millones de dólares en 2025 y alcanzó una valoración de 17.500 millones, con una participación de Lin Qiao valorada en 1.000 millones. No deja de ser una ironía que una compañía que prospera vendiendo eficiencia prospere precisamente porque el resto del mercado no logra controlar su factura.
En esa misma tensión encajan modelos abiertos y baratos que presionan a los proveedores cerrados. Cuando un centro de datos de un gigavatio puede costar más de 40.000 millones de dólares y Estados Unidos construye más de 1.500 con un coste total de 2,3 billones, cada céntimo ahorrado por consulta deja de parecer una minucia.
En agosto, Nvidia cerró un acuerdo de 500 mil millones de dólares en financiación para IA junto con Blackstone y Goldman Sachs.
El descontrol no siempre nace de una gran estrategia, a veces basta un ajuste mal hecho. El agente interno de reclutamiento de Fireworks gastó 24.000 dólares en unos días por una mala configuración, una cifra pequeña frente a los miles de millones del sector, pero bastante expresiva sobre cómo se escapa el dinero cuando nadie mira consulta por consulta.
Anastasios Angelopoulos, director ejecutivo de Arena, describe justo ese punto ciego al hablar de empresas que ni siquiera saben cuánto gastan en cada petición, y lo lleva a una imagen casi absurda cuando dice que alguien saluda con un hola y Fable le cobra 5 dólares. Entre la rebaja del 70 % en tokens y cuentas que siguen disparándose, la economía de la IA empieza a parecer menos una carrera por pensar mejor y más una carrera por no arruinarse primero.