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La inteligencia artificial ya forma parte de la rutina de los despachos, pero eso no significa que ya esté transformando las empresas.
El contraste aparece con claridad en un informe de Kearney y el Foro Económico Mundial, titulado The AI-First Operating System A Blueprint for Operating and Business Model Innovation, que cruza el análisis de más de 50 empresas con 150 entrevistas. Ahí, el 82% de quienes toman decisiones afirma usar inteligencia artificial cada semana, mientras solo el 25% dice estar logrando un impacto empresarial significativo.
José Cantera advierte que usar asistentes no basta
José Cantera, socio y responsable de IA en Kearney, sitúa el problema en un punto muy reconocible para cualquier oficina que ya conviva con ChatGPT, Claude, Gemini o Copilot.
"Cada vez más personas utilizan asistentes de IA como ChatGPT, de OpenAI, Claude, de Anthropic, Gemini, de Google, o Copilot, de Microsoft. Es un primer paso importante, porque permite mejorar la productividad individual. Sin embargo, quedarse ahí apenas mueve la aguja de la cuenta de resultados." - José Cantera, socio y responsable de IA en Kearney
La distancia entre usar una herramienta y cambiar una empresa cabe entera en esa última idea. Una cosa es que un empleado redacte más rápido un correo o resuma un documento, y otra muy distinta que un proceso completo funcione de otra manera, algo que también asoma en el coste interno de la IA empresarial.
Más dinero no ha resuelto por sí solo esa brecha.
La inversión mundial en inteligencia artificial superó los 250.000 millones de dólares el año pasado, una cifra que ayuda a entender la magnitud de la apuesta. Aun así, el informe describe un atasco muy concreto, porque la adopción cotidiana avanza más deprisa que la capacidad de traducirla en resultados de negocio.
El modelo AI First pide rediseñar la empresa
Cantera dibuja un salto bastante más exigente que instalar asistentes en los equipos. Su planteamiento pasa por lograr que la inteligencia artificial deje de automatizar tareas aisladas y empiece a operar procesos completos.
Ese modelo AI First se apoya en cinco pilares.
- integración en la toma de decisiones
- base tecnológica adaptable
- rediseño de operaciones
- replanteamiento de la colaboración entre personas e IA
- generación de valor mediante nuevas ofertas
No hablamos solo de software. Hablamos de revisar quién decide, con qué datos trabaja, cómo fluye una operación y en qué punto colaboran las personas con la máquina, una discusión que enlaza con el gobierno del uso de la IA cuando la tecnología entra en la actividad diaria.
Un proceso cayó de 28 días a 2,8 horas
El dato más tangible llega desde los seguros comerciales, donde ciertos procesos pasaron de 28 días a 2,8 horas. La reducción no habla de una mejora marginal, sino de un cambio de escala en el tiempo operativo.
Ahí se entiende mejor qué quiere decir operar procesos completos. Cuando una tramitación que ocupaba casi un mes cabe en unas horas, ya no cambia solo la carga de trabajo de una persona, también cambian el ritmo del negocio, la respuesta al cliente y la forma de organizar el equipo.
También cambia la velocidad con la que una empresa puede crecer.
Las compañías nativas en inteligencia artificial han alcanzado 100 millones de dólares de ingresos recurrentes anuales en cuestión de meses. Antes, llegar a esa misma cifra exigía entre cuatro y ocho años.
La paradoja queda servida con números difíciles de ignorar. Nunca había habido tanto uso semanal, tanta inversión y tanta familiaridad con asistentes de IA dentro de las empresas, pero el informe solo concede impacto significativo a una de cada cuatro organizaciones. Entre el hábito y el negocio sigue abierta una brecha que, en algunos casos, mide 28 días frente a 2,8 horas.