IA enciende una alerta del Banco de Pagos Internacionales: 5 tecnológicas invertirán más de 1 billón de dólares hasta 2026

El Banco de Pagos Internacionales advierte de urgencia sobre las vulnerabilidades financieras de la IA: inversión desbocada, costes de infraestructura, presión en precios y riesgo de ajuste brusco.

30 de junio de 2026 a las 12:03h
IA enciende una alerta del Banco de Pagos Internacionales: 5 tecnológicas invertirán más de 1 billón de dólares hasta 2026
IA enciende una alerta del Banco de Pagos Internacionales: 5 tecnológicas invertirán más de 1 billón de dólares hasta 2026

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La advertencia llega desde Basilea y no tiene mucho de retórica. El Banco de Pagos Internacionales publicó su Informe Económico Anual con un mensaje de urgencia sobre la inteligencia artificial y las vulnerabilidades financieras que está acumulando su carrera de inversión.

Pablo Hernández de Cos, director general del Banco de Pagos Internacionales, puso esa alarma en una sola palabra. Habló de “urgencia” al presentar un escenario en el que el entusiasmo tecnológico convive con señales cada vez más materiales de tensión.

El dinero ya corre más deprisa que la infraestructura

Las cinco mayores tecnológicas invertirán más de un billón de dólares, equivalentes a 878.000 millones de euros, en proyectos de inteligencia artificial entre 2025 y 2026.

No es una cifra aislada. Stijn Van Nieuwerburgh, economista de la Universidad de Columbia, calcula que el despliegue de la inteligencia artificial costará unos ocho billones de dólares, equivalentes a siete billones de euros, en los próximos seis años.

Ahí aparece una de las tensiones de fondo. El capital entra a una velocidad enorme, pero buena parte de esa apuesta depende de chips, memoria, almacenamiento, centros de datos y electricidad, es decir, de piezas físicas que no crecen al mismo ritmo que las expectativas financieras.

Apple ya trasladó esa presión a los precios

Apple subió los precios de sus MacBook, iPad y otros dispositivos al atribuir el movimiento a un “aumento extraordinario de la demanda de memoria y almacenamiento”. La compañía añadió otra frase poco habitual en un fabricante tan medido, al afirmar que “nunca habíamos visto que el precio de un componente subiera tanto y tan rápido”.

Esa presión no quedó encerrada en una nota comercial. Las acciones de Apple cayeron en torno a un 6%, su peor jornada en más de un año, mientras Microsoft, Nintendo y Sony adoptaron movimientos parecidos.

Detrás de esa reacción hay algo más que nervios bursátiles. Cuando la inteligencia artificial encarece componentes básicos y obliga a revisar precios de consumo, la fiebre inversora deja de ser una historia de laboratorios y empieza a notarse en productos que mucha gente toca cada día.

La factura eléctrica ya entra en escena

Goldman Sachs prevé que los centros de datos representen cerca de la mitad del aumento de la demanda eléctrica en Estados Unidos de aquí a 2030. Ese cálculo encaja con el salto eléctrico previsto para 2030, donde el cuello de botella ya no es digital, sino energético.

Después llega la traducción doméstica del problema. Los precios de la luz para los hogares en Estados Unidos podrían subir alrededor de un 6% anual en 2026 y 2027.

No parece un detalle menor. Si los centros de datos absorben una parte tan grande del nuevo consumo eléctrico, la expansión de la inteligencia artificial deja de medirse solo en potencia de cálculo y pasa a competir por una red que también sostiene neveras, aire acondicionado y transporte.

El Banco de Pagos Internacionales teme un golpe más rápido que una crisis bancaria

Zhang Tao, representante jefe del Banco de Pagos Internacionales para Asia y el Pacífico, centró otra fragilidad en la forma de financiar esta expansión.

"La dependencia de canales no bancarios implica que una desaceleración de la inteligencia artificial podría desembocar en un desplome más brusco y rápido que una crisis bancaria tradicional" - Zhang Tao, representante jefe del Banco de Pagos Internacionales para Asia y el Pacífico

La clave está en que no solo circula dinero hacia la inteligencia artificial, sino también dentro de ella. El informe detecta la expansión de la financiación circular, un mecanismo en el que fabricantes de chips y gigantes de la nube toman participaciones en laboratorios de inteligencia artificial que luego se comprometen a comprar sus productos.

Ese circuito recuerda a esos mercados en los que comprador, vendedor y financiador parecen distintos, pero acaban respirando el mismo aire. Cuando todo sube, el engranaje parece sólido. Cuando una pieza afloja, el ajuste puede ser mucho más violento.

También la contabilidad suaviza el coste visible

Las grandes tecnológicas contabilizan sus centros de datos suponiendo que los equipos tendrán una vida útil mayor. Con esa decisión reducen la depreciación anual y presentan resultados más saneados.

El gasto real no desaparece aunque la cuenta anual parezca más ligera. Lo que cambia es el ritmo al que ese coste entra en los balances, justo en un momento en que la inversión se dispara y la infraestructura exige cada vez más capital.

Al final, la advertencia del Banco de Pagos Internacionales no gira alrededor de una idea abstracta, sino de una cadena muy concreta. Más de un billón de dólares entre 2025 y 2026, un coste total estimado de ocho billones en seis años y hogares estadounidenses expuestos a subidas de la luz del 6% anual en 2026 y 2027.

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