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Instagram ha cambiado una palabra, pero detrás del cambio hay algo más serio que un retoque de interfaz. La antigua etiqueta Creador de IA pasa a llamarse Perfil generado por IA.
No es un matiz menor. La plataforma quiere que el aviso resulte más claro cuando una cuenta muestra a una persona que en realidad no existe, y ha decidido castigar a quienes no lo indiquen limitando su alcance fuera de su base de seguidores.
Instagram recorta visibilidad cuando un rostro sintético no se identifica
Desde ahora, las publicaciones de esos perfiles no aparecerán recomendadas a quienes no los siguen ni a través de la búsqueda ni en el formato de vídeos.
Instagram lo explica con una idea muy concreta. La plataforma sostiene que muchos usuarios sienten rechazo cuando creen estar viendo a una persona real y descubren después que esa figura ha sido generada por inteligencia artificial.
"A medida que la IA generativa se integra cada vez más en la creación artística, hemos constatado que a los usuarios no les gusta ver un perfil que parece humano, solo para descubrir después que la persona que aparece es generada por IA. Quieren saber cuándo un perfil presenta a una persona generada por IA" - Instagram, plataforma de Meta
Ahí está la frontera que intenta dibujar la red social. Una cosa es usar herramientas de inteligencia artificial para apoyar un proceso creativo y otra muy distinta construir un personaje entero con apariencia humana sin avisarlo.
Por eso los creadores que empleen IA como herramienta no tendrán que añadir esa etiqueta. La obligación afecta a los perfiles generados por IA, no a quien recurre a estas aplicaciones para editar imágenes, pulir una idea o preparar una pieza visual.
Los avatares ya mueven campañas, marcas y miles de seguidores
Aitana López roza el medio millón de seguidores en Instagram y ya ha colaborado con Llongueras.
También Alba Renai ocupa ese territorio híbrido entre entretenimiento, publicidad y personaje digital. La influencer, creada por una filial de Mediaset España, suma casi 20.000 seguidores, ha presentado un espacio digital asociado a Supervivientes y ha colaborado con Hyundai.
Ese detalle ayuda a entender por qué la etiqueta importa. No hablamos de perfiles marginales ni de experimentos de laboratorio, sino de figuras capaces de reunir audiencia, vender imagen de marca y entrar en circuitos comerciales cada vez más reconocibles, como ya se vio en falsas aficionadas virales.
Meta llega a esta decisión tras varios choques con la confianza del usuario
En julio, Meta había lanzado una herramienta desarrollada por su unidad especializada en inteligencia artificial que permitía generar imágenes mencionando cuentas públicas de Instagram. La idea colocó sobre la mesa una pregunta incómoda sobre identidad, consentimiento y reutilización visual.
La discusión no nace solo de los perfiles sintéticos. También aparece cuando una plataforma convierte una cuenta pública en materia prima para nuevas imágenes, un terreno que ya había mostrado fricciones en la retirada exprés de esa función.
Mientras tanto, Meta cerró en Estados Unidos un acuerdo para pagar casi 17.000 millones de dólares de multa y evitar un juicio sobre el impacto negativo de sus plataformas en niños y adolescentes.
Después de ese acuerdo, la compañía asumió además el compromiso de crear nuevas herramientas para que madres y padres puedan limitar el acceso de sus hijos a Facebook, Instagram y WhatsApp.
La escena final resulta bastante nítida. Una plataforma que pide transparencia a los perfiles generados por IA intenta al mismo tiempo recuperar confianza tras aceptar casi 17.000 millones de dólares para evitar un juicio ligado al daño sobre niños y adolescentes.