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Moonshot AI ha entrado en la Conferencia Mundial sobre Inteligencia Artificial con una cifra difícil de ignorar. Kimi K3 nace como modelo de código abierto con 2,8 billones de parámetros.
No es solo una cuestión de tamaño. El salto se ve mejor cuando se compara con rivales directos, porque DeepSeek V4 Pro se queda en 1,6 billones y la serie GLM-5 de Zhipu AI en 744.000 millones.
Kimi K3 llega cuando China discute su margen real frente a Washington
Zhipu había presentado GLM-5.2 apenas un mes antes, así que el movimiento de Moonshot AI también se lee como una respuesta dentro de una carrera doméstica que apenas da tregua.
Al mismo tiempo, el lanzamiento encaja en un clima político muy concreto. Analistas de Bank of America sostienen que Kimi K3 muestra cómo las firmas chinas siguen avanzando pese a las restricciones de Washington a la exportación de chips avanzados y de la maquinaria necesaria para fabricarlos.
Ahí aparece una de las contradicciones de esta etapa. Mientras Estados Unidos intenta cerrar el acceso a hardware crítico, China sigue colocando modelos competitivos y alimenta además el debate sobre la brecha entre potencias en inteligencia artificial.
Xi Jinping, primer ministro chino, defendió en la inauguración de la conferencia el código abierto para que «todos los sectores y empresas puedan beneficiarse de la IA».
El modelo apunta al trabajo largo y a un uso más cotidiano
Kimi K3 no se ha presentado como una vitrina de laboratorio, sino como una herramienta para programación de largo alcance, trabajo intelectual y razonamiento. Esa orientación importa porque desplaza la conversación desde el simple chatbot hacia tareas que consumen tiempo humano y piden continuidad.
Moonshot AI lo distribuye a través del chatbot Kimi, la aplicación Kimi Work, la herramienta Kimi Code y su API, de modo que el mismo modelo puede aparecer tanto en una conversación como en un flujo de desarrollo o en trabajo de oficina.
La publicación completa de los pesos del modelo está prevista para el 27 de julio.
Los test lo empujan arriba, aunque no hasta la cima absoluta
Arena AI ha colocado a Kimi K3 en el primer puesto en seis de siete categorías evaluadas. Solo en videojuegos cae al segundo lugar, por detrás de Fable 5.
Artificial Analysis lo sitúa en un nivel comparable a Claude Opus 4.8 y GPT-5.5. Moonshot AI añade que supera en varias pruebas a sistemas de OpenAI y Anthropic, aunque su rendimiento general todavía queda por detrás de Claude Fable 5 y GPT-5.6 Sol.
Eso deja una foto menos cómoda de lo que sugieren los rankings aislados. Kimi K3 aparece entre los mejores en varias mediciones, pero no domina de forma uniforme cuando la comparación se amplía.
El precio aprieta donde más duele
Hay otro terreno donde la competencia resulta más tangible para cualquiera que pague una API. Kimi K3 cuesta 15 dólares por millón de tokens generados.
El coste medio por tarea baja a 0,95 dólares, por debajo de los 1,04 dólares de GPT-5.6 Sol y de los 1,80 dólares de Claude Opus 4.8.
Esa diferencia parece pequeña hasta que se multiplica por miles de consultas, asistentes internos o herramientas de programación conectadas a diario. En la economía de la IA, unos céntimos por tarea pueden separar un experimento vistoso de un despliegue sostenido, igual que ya ocurrió en las descargas masivas de modelos abiertos.
Kimi K3 llega así con una tensión muy concreta sobre la mesa. Tiene 2,8 billones de parámetros, queda por detrás de Claude Fable 5 y GPT-5.6 Sol en rendimiento general, pero reduce el coste medio por tarea a 0,95 dólares.