La apuesta por la IA pierde 2,7 billones de dólares en junio y castiga a Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta, NVIDIA y Oracle

Las grandes tecnológicas ligadas a la inteligencia artificial borran 2,7 billones de dólares en un mes mientras el mercado reevalúa el coste real de sostener la carrera.

25 de junio de 2026 a las 14:44h
La apuesta por la IA pierde 2,7 billones de dólares en junio y castiga a Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta, NVIDIA y Oracle
La apuesta por la IA pierde 2,7 billones de dólares en junio y castiga a Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta, NVIDIA y Oracle

Junio ha dejado una sacudida difícil de ignorar en la gran apuesta bursátil por la inteligencia artificial. Las grandes tecnológicas vinculadas a ese negocio han perdido alrededor de 2,7 billones de dólares en un solo mes.

No hablamos de una sola grieta ni de una empresa aislada. El retroceso alcanza a los Siete Magníficos, a Broadcom y a Oracle, justo cuando el mercado empieza a medir cuánto cuesta sostener la carrera de la IA con centros de datos, chips, energía, equipos de red e infraestructura en la nube.

El mercado castiga a quienes más gastan en inteligencia artificial

Ahí aparece una contradicción que explica buena parte del golpe. Las mismas compañías que lideraron el entusiasmo por la IA son ahora las que cargan con la factura de mantenerla competitiva.

Microsoft, Alphabet-A, Amazon, Meta y Oracle están asociadas al auge del gasto en inteligencia artificial, mientras NVIDIA y Broadcom quedaron ligadas al tirón del hardware. Apple y Tesla, por su parte, siguen dentro del grupo de grandes empresas de crecimiento que muchos inversores usan como termómetro cercano de todo lo que suene a IA.

De fondo, el problema ya no cabe en una presentación de resultados. la infraestructura física de la IA exige una cadena de recursos que va desde la memoria y los chips hasta la fibra óptica, los servidores y la energía.

Charlie McElligott describió el cuello de botella con una imagen financiera

Charlie McElligott, estratega de activos múltiples de Nomura, sitúa a las grandes tecnológicas en el centro de una operativa más áspera de lo que sugiere el relato triunfalista del sector. En su lectura, estas compañías actúan como la fuente que financia las operaciones en corto ligadas a los cuellos de botella de la inteligencia artificial.

Esos cuellos de botella no son abstractos.

Afectan a la memoria, a los chips, a la fibra óptica, a las redes, a los servidores y a la infraestructura energética. Dicho de otra forma, la inteligencia artificial depende de piezas muy materiales, y cada una de ellas añade coste, retrasos y presión sobre los balances.

El flujo de caja libre puede caer cuando la carrera técnica se encarece

La previsión que sobrevuela al sector resulta incómoda para cualquier inversor que haya comprado crecimiento casi automático. El flujo de caja libre de las grandes tecnológicas podría reducirse de forma drástica a medida que desarrollar inteligencia artificial sale más caro.

Ahora el mercado empieza a mirar menos el brillo del anuncio y más la cuenta. Ya no basta con prometer modelos más capaces si para sostenerlos hacen falta más chips, más centros de datos, más red y más electricidad, una tensión que ya asomaba en el encarecimiento del uso intensivo de IA.

Eso ayuda a entender por qué la caída no golpea solo a fabricantes de semiconductores ni solo a plataformas de software. Golpea a un bloque entero de compañías cuya valoración quedó unida a la idea de que la IA crecería sin fricción, cuando la realidad pasa por obras, cable, silicio y energía.

La cifra de 2,7 billones de dólares resume esa tensión mejor que cualquier consigna.

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