La IA de Trànsit detecta 8.500 móviles al volante y 4.500 cinturones mal puestos en la A2 y la AP-7

El Servei Català de Trànsit probó cámaras con IA en la A2 y la AP-7 y registró más de 8.500 usos del móvil y 4.500 cinturones mal abrochados en dos meses.

26 de agosto de 2026 a las 18:32h
La IA de Trànsit detecta 8.500 móviles al volante y 4.500 cinturones mal puestos en la A2 y la AP-7
La IA de Trànsit detecta 8.500 móviles al volante y 4.500 cinturones mal puestos en la A2 y la AP-7

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Mirar una autopista ya no consiste solo en buscar excesos de velocidad.

Entre junio y julio, el Servei Català de Trànsit probó en la A2 y la AP-7 un sistema de cámaras de alta definición con inteligencia artificial para detectar dos hábitos muy concretos al volante. Uno es el uso del móvil. El otro, llevar mal abrochado el cinturón.

La prueba dejó miles de infracciones en apenas dos meses

El balance fue abultado, con más de 8.500 casos de uso del teléfono y más de 4.500 infracciones por no llevar el cinturón correctamente.

La máquina acertó más al buscar móviles que al vigilar cinturones. La precisión superó el 70% en la detección de infracciones y rebasó el 84% cuando identificó uso del móvil.

Ahí aparece una primera diferencia que no es menor. El teléfono asoma como una distracción más extendida y también más visible para este tipo de vigilancia automática. El cinturón, en cambio, deja un rastro distinto y menos uniforme, algo que cambia según la carretera y la hora.

En la A2 el móvil apareció más que en la AP-7

En Cornellà de Llobregat, dentro de la A2, el 5% de los conductores usaba el teléfono, frente al 3,6% registrado en la AP-7.

La estimación global de uso del móvil durante la prueba quedó en el 4,3%. Dicho de otra manera, en el flujo corriente de miles de vehículos, aproximadamente cuatro de cada 100 conductores recurrieron al teléfono mientras circulaban.

Además, el reparto no fue estable a lo largo de la semana. El uso del móvil creció de miércoles a viernes y concentró más casos entre las 11:30 y las 15:30 horas, una franja muy pegada a desplazamientos rutinarios, recados y trayectos laborales. No parece el gesto excepcional del conductor temerario, sino una costumbre que se cuela en el viaje cotidiano.

Algo parecido ya se ha visto en radares con IA para tráfico, donde la vigilancia automatizada dejó de fijarse solo en la velocidad.

El cinturón dibujó otro mapa de riesgo

En este punto, el cinturón contó una historia distinta.

El uso incorrecto del cinturón fue del 1,8% en la AP-7 y del 1,2% en la A2. La distancia no parece enorme, pero sí marca que el incumplimiento no se reparte igual en ambas vías.

También cambió el calendario de las infracciones. Los casos relacionados con el cinturón aumentaron los sábados y ganaron peso en franjas nocturnas y de madrugada. Frente al móvil, que repunta en horas centrales del día, el cinturón dibuja una pauta más ligada al fin de semana y a momentos en los que la vigilancia humana resulta más difícil.

Esa combinación entre horario, carretera y tipo de infracción acerca esta prueba a controles automáticos de varias infracciones que intentan leer el comportamiento del conductor casi como una secuencia y no como una foto aislada.

La tecnología observa, pero todavía no multa

Por ahora, las cámaras siguen en fase de prueba y no existe fecha para imponer multas.

El Servei Català de Trànsit prevé estudiar su incorporación al Plan de Seguridad Vial 2027-2030. Eso coloca el ensayo en un terreno intermedio, porque la tecnología ya ha medido conductas concretas con miles de casos detectados, pero todavía no ha dado el salto a la sanción.

La imagen final de la prueba cabe en dos cifras muy simples, un 4,3% de uso del móvil y hasta un 1,8% de mal uso del cinturón. No hablan de episodios raros ni de una sola carretera, sino de descuidos repetidos que cambian de forma según el día, la hora y el lugar.

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