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La inteligencia artificial acaba de abrir un rollo que llevaba casi dos mil años cerrado.
Un equipo que combina técnicas de física nuclear, digitalización avanzada y análisis computacional ha logrado desenrollar de forma virtual y leer de principio a fin un pergamino hallado en Herculano. El texto recuperado pertenece a un Tratado de Ética de la escuela estoica del siglo II a.C.
Leer sin tocar ya cambió la lógica del hallazgo
Durante décadas, cada intento de abrir físicamente estos materiales obligaba a aceptar una pérdida. Federica Nicolardi, profesora de Papirología en la Universidad de Nápoles Federico II y coordinadora del equipo de paleógrafos, recuerda que incluso los métodos más eficaces de desenrollado acababan dañando piezas que ya habían sobrevivido a una catástrofe antigua.
"Hoy en día, todos esos daños son algo que hemos dejado atrás, porque cuando vamos a leer un texto nuevo trabajamos exclusivamente con los datos digitales. Por lo tanto, ya no tocamos el material antiguo; todo lo que hacemos es completamente no invasivo para la pieza". - Federica Nicolardi, profesora de Papirología de la Universidad de Nápoles Federico II y coordinadora del equipo de paleógrafos
Ahí está la verdadera novedad del proceso. No consiste solo en leer más, sino en leer sin someter el objeto original a una última prueba de resistencia.
Giovanni Indelli, presidente del Centro Internacional para el Estudio de los Papiros de Herculano, sitúa este momento dentro de una historia más larga. Cuando Marcello Gigante fundó ese centro en 1969, el propósito ya era estudiar, publicar y hacer accesibles estos textos con las herramientas más avanzadas de cada época, desde los microscopios binoculares hasta la microfotografía.
Herculano guardaba una biblioteca que discutía con Roma
El hallazgo no llega a un terreno vacío. En la parte explorada de la villa aparecieron numerosos papiros, casi todos ligados a una temática precisa, la de la escuela epicúrea.
Indelli explica que esos textos permitieron observar cómo el epicureísmo trató de abrirse paso en Roma a finales de la República, cuando el estoicismo dominaba el paisaje filosófico. Filodemo de Gádara, el autor más representado en la colección, no se limitó a escribir sobre ética y entró también en música, retórica, poesía y teología para competir en el mismo terreno intelectual.
Esa tensión entre escuelas filosóficas vuelve aún más sugerente la recuperación de un tratado estoico. No aparece como una pieza aislada, sino dentro de una biblioteca que ya había mostrado la ambición del epicureísmo por discutir de tú a tú con la corriente dominante.
También pesa el contexto social de la villa, atribuida de forma probable a la familia de los Pisones. Indelli subraya que el epicureísmo, una escuela abierta a mujeres y esclavos, intentó arraigar no solo entre públicos amplios, sino también en las capas más altas de la sociedad y de la política romana, algo que ayuda a entender por qué estos rollos importan tanto para la historia de las ideas.
La tecnología actual prolonga una búsqueda que empezó con lentes
No deja de haber una ironía fértil en todo esto. Una tecnología asociada hoy a servidores, modelos y cálculo masivo termina devolviendo la voz a un texto carbonizado por el Vesubio, igual que la transcripción de manuscritos antiguos está cambiando otros archivos mucho más cercanos en el tiempo.
Indelli lo describió como una continuidad más que como una ruptura. Primero llegaron los microscopios, luego las fotografías en blanco y negro, después las imágenes en color, y ahora la posibilidad de leer rollos cerrados sin intervenir directamente sobre ellos ni correr el riesgo de desmenuzarlos.
En junio, durante una rueda de prensa, Nat Friedman, uno de los fundadores del Reto del Vesubio, anunció nuevos premios, según recordó Nicolardi. Ese detalle muestra que la lectura de estos materiales ya no depende solo de una excavación o de un laboratorio, sino también de una carrera tecnológica que convierte cada fragmento rescatado en un problema de descifrado.
El pergamino leído de principio a fin contiene un Tratado de Ética estoico del siglo II a.C. Esa sola combinación de dato material, contexto filosófico y lectura no invasiva explica por qué Herculano sigue pareciéndose menos a una ruina silenciosa que a una biblioteca que apenas empieza a hablar.