La IA ya está en la vida diaria del 69% de los españoles, pero el 51% teme que destruya empleo

La adopción de la inteligencia artificial sube del 51% al 69% en un año en España, mientras crecen el miedo al empleo, la privacidad y la desinformación.

16 de julio de 2026 a las 11:33h
La IA ya está en la vida diaria del 69% de los españoles, pero el 51% teme que destruya empleo
La IA ya está en la vida diaria del 69% de los españoles, pero el 51% teme que destruya empleo

Añadir Mangas Verdes como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora

La inteligencia artificial ya está en la vida diaria de un 69% de la población española.

Hace un año era el 51%. El salto retrata una adopción que avanza con mucha más rapidez entre los usuarios que dentro de las propias empresas.

Mientras crece el uso, también crece el miedo al empleo

El 51% de los españoles teme que la implantación de esta tecnología destruya puestos de trabajo, una cifra que convive con otro dato igual de elocuente. Casi la misma sociedad que la incorpora a su rutina mira de reojo sus efectos sobre el mercado laboral.

En el trabajo, el uso habitual alcanza al 42% de los empleados. Entre las compañías, solo el 25% la tiene plenamente integrada, aunque más de la mitad ya hace pruebas sin haber dado ese paso.

Ahí aparece una de las contradicciones más claras. La herramienta entra primero por la costumbre de uso y después, si llega, por la regulación interna.

Los chatbots ya entraron en casa y en la oficina

Las tareas domésticas y el trabajo son los principales espacios de uso. En esa rutina aparecen chatbots como Gemini, Claude y Copilot, que han dejado de ser nombres especializados para instalarse en actividades corrientes.

El uso semanal ya alcanza al 48% de la ciudadanía, y entre los jóvenes sube hasta los dos tercios. La frecuencia de uso creció del 51% al 69% en solo un año, una velocidad que ayuda a explicar por qué tantas normas internas van por detrás.

Algo parecido ya se ve en el uso diario en el trabajo, donde la normalización llega antes que los protocolos.

La privacidad preocupa casi tanto como la desinformación

Un 53% de los ciudadanos teme la violación de la privacidad. Otro 49% sitúa entre sus preocupaciones la manipulación y la desinformación.

No es una inquietud abstracta. Cuando millones de personas convierten un sistema de consulta en ayudante doméstico o compañero de oficina, la frontera entre una pregunta trivial y un dato sensible empieza a hacerse mucho más delgada.

Esa tensión ya asoma en los riesgos de privacidad en chats, justo en las herramientas que muchos usan a diario.

Las empresas prueban más de lo que ordenan

El 43% de las empresas no tiene programas, medidas o protocolos para regular internamente el uso de la inteligencia artificial. Dicho de otro modo, una parte relevante del tejido empresarial experimenta con una herramienta extendida sin haber fijado todavía las reglas de manejo.

El 36% de los directivos cree que ya hubo mala praxis con información confidencial por un uso descontrolado. Ese dato convierte la discusión sobre normas internas en un problema concreto de gestión y confianza.

Resulta difícil pasar por alto la secuencia. Primero llegaron las pruebas, después el uso cotidiano y solo más tarde aparece la pregunta incómoda sobre quién responde cuando un dato reservado acaba donde no debe.

El estudio del observatorio IAON, patrocinado por el Gobierno de Aragón, Ibercaja y Microsoft, dibuja así una sociedad que adopta la inteligencia artificial a gran velocidad y unas organizaciones que todavía no cierran bien sus puertas internas.

Sobre el autor
Redacción
Ver biografía