La nueva Siri de Apple se apoya en Google y Nvidia, pero seguirá cerrada y no llegará a iPhone en la UE

Apple confirma que Siri usará modelos entrenados con ayuda de Google y ejecución en su propia infraestructura, aunque mantendrá una arquitectura cerrada y controlada por la compañía.

10 de junio de 2026 a las 08:46h
La nueva Siri de Apple se apoya en Google y Nvidia, pero seguirá cerrada y no llegará a iPhone en la UE
La nueva Siri de Apple se apoya en Google y Nvidia, pero seguirá cerrada y no llegará a iPhone en la UE

Apple lleva años vendiendo control, integración y discreción técnica. Por eso resulta llamativo que la nueva Siri nazca de una alianza con Google y, al mismo tiempo, quede presentada como un sistema que sigue encerrado dentro de la arquitectura de Apple.

Craig Federighi, vicepresidente sénior de ingeniería de software de Apple, explicó que Google ha ayudado a construir la tercera generación de los Apple Foundation Models. Aun así, el producto final funciona sobre una arquitectura cerrada diseñada por Apple.

Google ayudó a entrenar la base, pero Apple conservó el mando

En enero, ambas compañías confirmaron un acuerdo para colaborar en el desarrollo de esos nuevos modelos fundacionales. La escena tiene algo de ironía industrial, porque Apple recurre a un rival directo para reforzar el corazón de Siri mientras intenta mantener intacta su vieja promesa de control extremo sobre hardware, software y servicios.

Cuando la petición exige más de lo que cabe en el dispositivo, la nueva Siri traslada el trabajo a servidores de Apple equipados con procesadores M. Allí corren AFM Cloud y ADM Cloud Image, dos modelos pensados para gestionar consultas complejas fuera del terminal.

Ese reparto recuerda a la lógica que ya aparece en el uso de Gemini en Siri, donde Apple gana capacidad sin renunciar del todo a construir sus propias capas. La diferencia es que ahora la compañía describe con más precisión qué parte corre dentro de casa y cuál depende de infraestructura ajena.

El modelo local mueve 20.000 millones de parámetros

En el dispositivo, AFM Core Advanced alcanza unos 20.000 millones de parámetros. Sin embargo, cada consulta activa entre 1.000 y 4.000 millones, una forma de ajustar el esfuerzo computacional a la tarea concreta en lugar de disparar siempre toda la maquinaria.

Dicho de otro modo, Siri no trabaja siempre con el motor completo. Activa solo la parte necesaria para responder, como quien abre una caja de herramientas y elige una llave concreta en vez de vaciarla entera sobre la mesa.

Para preguntas de actualidad o de conocimiento general, Apple tampoco recurre al buscador de Google. Usa Apple World Knowledge, un servicio propio con el que separa la búsqueda informativa de la relación técnica que mantiene con Google en el entrenamiento y la infraestructura.

Las tareas más difíciles saltan a la nube de Google con GPUs de Nvidia

AFM Cloud Pro, destinado al razonamiento complejo, corre sobre GPUs de Nvidia alojadas en la nube de Google. Ahí aparece otra de las tensiones del proyecto, porque la Siri de Apple depende a la vez de chips de Nvidia y de centros de datos de Google para resolver las consultas más exigentes.

Apple intenta blindar ese tránsito con su sistema Private Cloud Compute. En esos servidores externos combina computación confidencial de Nvidia, Intel TDX y dos raíces de confianza por hardware.

Esa dependencia de unos pocos proveedores encaja con una preocupación más amplia sobre la concentración de nube y chips, justo cuando los grandes asistentes dejan de ser solo una interfaz y pasan a apoyarse en una cadena industrial muy estrecha. Cuanto más compleja es la consulta, menos invisible resulta esa cadena.

Europa se queda fuera en iPhone y iPad cuando llegue iOS 27

Este otoño, la nueva Siri no llegará a iPhone ni a iPad en la Unión Europea con la publicación de iOS 27 y iPadOS 27. Apple atribuye esa exclusión a la DMA, porque entiende que la norma le exigiría dar a asistentes de terceros el mismo acceso al dispositivo que tendría Siri AI.

Bruselas ha rechazado las propuestas de compromiso que Apple presentó desde el año pasado. El resultado es una situación extraña, porque los usuarios europeos sí podrán disponer de Siri AI en Mac y Vision Pro, pero no en dos de los productos que más definen el uso cotidiano del ecosistema de Apple.

Al final, la paradoja no está solo en que Google participe en la nueva Siri. También está en que Europa podrá usarla en un ordenador y en unas gafas, pero no en el bolsillo, justo donde un asistente de voz deja de ser promesa técnica y se convierte en hábito diario.

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