La Santa Sede alerta sobre la IA: "la tecnología nunca es neutral" antes del informe clave en Ginebra

La delegación vaticana ante la ONU defiende que evaluar riesgos y oportunidades de la IA es un acto de responsabilidad, no un freno al progreso.

21 de junio de 2026 a las 18:34h
La Santa Sede alerta sobre la IA: "la tecnología nunca es neutral" antes del informe clave en Ginebra
La Santa Sede alerta sobre la IA: "la tecnología nunca es neutral" antes del informe clave en Ginebra

La discusión sobre la inteligencia artificial ya no gira solo alrededor de potencia de cálculo o modelos cada vez más capaces.

El 19 de junio, la delegación de la Santa Sede ante las Naciones Unidas en Nueva York situó el debate en otro terreno al defender que evaluar oportunidades y riesgos no frena el progreso, sino que forma parte de una responsabilidad básica. La frase importa porque aparece a menos de un mes de que el Grupo Científico Internacional Independiente sobre IA presente en Ginebra su primer informe anual sobre gobernanza.

"Evaluar las oportunidades y los riesgos relacionados con la inteligencia artificial no significa obstaculizar el progreso, sino realizar un acto de responsabilidad" - delegación de la Santa Sede ante las Naciones Unidas en Nueva York

En Ginebra se medirá algo más que la velocidad técnica

Ese informe llegará en un momento que la propia delegación vaticana define como especialmente crucial para la comunidad internacional. Su expectativa es que el documento ayude a orientar los debates globales sobre una tecnología que ya exige reglas, no solo entusiasmo.

Además, la Santa Sede acogió con satisfacción el mandato confiado a ese grupo científico independiente. El encargo consiste en elaborar evaluaciones científicas basadas en evidencias y examinar con cuidado los riesgos y los impactos de la IA, una tarea que conecta con el coste material de la IA y con la necesidad de una base sólida para su gobernanza.

No es un matiz menor.

Cuando la delegación afirma que la tecnología nunca es neutral, introduce una idea incómoda para buena parte del discurso público sobre la IA. Cada sistema, sostiene, arrastra las prioridades y los supuestos de quienes lo diseñan, lo financian, lo regulan y lo usan, de modo que también decide qué mide, qué ignora y qué optimiza.

"La tecnología nunca es neutral. Refleja inevitablemente las prioridades y los supuestos de quienes la diseñan, la financian, la regulan y la utilizan. Cada sistema incorpora decisiones a través de lo que mide, lo que ignora y lo que optimiza. Por ello, las consideraciones éticas deben orientar desde el principio los aspectos técnicos, en lugar de ser tratadas como un elemento accesorio o posterior" - delegación de la Santa Sede ante las Naciones Unidas en Nueva York

León XIV lleva la discusión hasta la idea de persona

Ahí encaja la encíclica Magnifica humanitas, en la que el papa León XIV pide que el discernimiento ético no examine solo la bondad de los fines de un sistema tecnológico. También reclama mirar qué visión de la persona humana y de la sociedad queda incorporada en los datos y en los modelos que lo guían, una preocupación cercana a la primera encíclica sobre IA publicada por León XIV.

Dicho de otro modo, la pregunta no sería solo para qué sirve una máquina, sino a quién acaba pareciéndose el mundo cuando esa máquina toma decisiones con nuestros datos. Ese giro desplaza la conversación desde el rendimiento técnico hacia algo más áspero y más cotidiano, porque afecta a la forma en que una sociedad define lo valioso.

La Santa Sede quiere entrar en la gobernanza sin quedarse al margen

Por eso la delegación reiteró su interés en participar de manera constructiva en los esfuerzos internacionales dirigidos a garantizar que la inteligencia artificial promueva la dignidad humana. La escena resulta reveladora porque combina lenguaje diplomático, reflexión moral y una intervención directa en uno de los debates tecnológicos más sensibles del momento.

Menos de un mes separa esa declaración del informe que se presentará en Ginebra, y la tensión ya está servida entre dos verbos que rara vez conviven con calma en el mismo foro internacional, gobernar y acelerar.

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