Añadir Mangas Verdes como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Desde el 2 de agosto, cualquier contenido generado o manipulado por inteligencia artificial que haya sido diseñado para parecer auténtico deberá llevar etiqueta en la Unión Europea.
La obligación no se queda en un aviso superficial. La norma exige una señal visible a simple vista y también una marca técnica incrustada en el archivo para que pueda verificarse su origen artificial.
La ley obliga a avisar antes de que el usuario siga
También los chatbots entran en ese perímetro. Antes de continuar una conversación, deberán informar al usuario de que está interactuando con una inteligencia artificial, una exigencia que afecta a cualquier empresa que despliegue sistemas generativos en el mercado europeo aunque tenga su sede fuera de la UE.
Ahí aparece una idea de fondo que va más allá del consumo cotidiano y conecta con la conversación pública. Sergey Lagodinsky, eurodiputado, lo formuló así.
"No se trata solo de proteger al consumidor, sino también de proteger la democracia. Hacer transparente esta información es fundamental para preservar nuestra democracia y la veracidad de los hechos en internet". - Sergey Lagodinsky, eurodiputado
La frase resume bien la ambición política de una regla que quiere intervenir justo donde más cuesta distinguir entre documento, montaje y simulación. No es casual que Bruselas ponga el foco en piezas hechas para parecer reales, un terreno en el que ya pesaban debates como el de los deep fakes y resúmenes con IA.
Cuatro meses marcan la diferencia entre lo nuevo y lo ya vendido
Los sistemas nuevos deberán integrar ese etiquetado desde el 2 de agosto. Los que ya estaban comercializados disponen de un margen adicional de cuatro meses, una tregua breve para adaptar productos que ya circulan entre usuarios, anunciantes y plataformas.
Las multas pueden llegar a 15 millones de euros o al 3 % de la facturación mundial, y se aplicará la cantidad que resulte mayor.
Google y Meta ya han firmado el código de buenas prácticas voluntario sobre esta materia. Ese movimiento no sustituye la obligación legal, pero sí retrata hasta qué punto el etiquetado ha dejado de ser una cuestión marginal para convertirse en una condición de acceso al mercado europeo.
No todo lo que toca una IA tendrá la misma etiqueta
La norma deja fuera las obras artísticas, creativas, satíricas, de ficción o análogas, además del contenido personal de los usuarios.
En los textos hay otro matiz importante. Si han contado con supervisión humana, la obligación de etiquetado no aplica, una distinción que intenta no meter en el mismo saco una intervención editorial y una pieza fabricada para pasar por auténtica.
Esa frontera, sin embargo, no convence a todos. El responsable de políticas de inteligencia artificial de la Computer & Communication Industry Association plantea que el criterio inicial se ha ensanchado hasta abarcar casi cualquier cosa.
"La etiqueta tenía como objetivo señalar el contenido engañoso. Esa distinción se ha eliminado, por lo que ahora casi todo se etiqueta: un paisaje en un anuncio se considera lo mismo que un discurso político manipulado". - Responsable de políticas de inteligencia artificial, Computer & Communication Industry Association
Su crítica apunta a un riesgo conocido en regulación y en señalética cotidiana. Cuando todo lleva aviso, el aviso pierde fuerza, igual que ocurre con una alarma que suena tantas veces que deja de inquietar.
Por eso añadió otra objeción que no habla de técnica, sino de atención humana y de fatiga. Si las etiquetas aparecen por todas partes, sostiene, los usuarios dejarán de fijarse en ellas y la medida terminará castigando la actividad comercial sin proteger de verdad a nadie.
La paradoja queda servida en una sola línea de tiempo. Europa exige desde el 2 de agosto una doble marca para distinguir lo artificial de lo auténtico, pero al mismo tiempo discute dónde acaba la transparencia útil y dónde empieza el ruido.