Añadir Mangas Verdes como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Bruselas ha puesto fecha a una escena cada vez más cotidiana, hablar con una máquina sin saberlo.
La Comisión Europea publicó este lunes unas recomendaciones técnicas para que los proveedores de modelos de inteligencia artificial apliquen las obligaciones de transparencia de la normativa comunitaria desde el 2 de agosto. Son orientaciones voluntarias, pero quien las ignore tendrá que demostrar igualmente que cumple una ley que sí es vinculante.
Desde agosto habrá que decirle al usuario que habla con una máquina
La exigencia apunta a situaciones muy concretas, desde asistentes de voz hasta chats integrados en servicios públicos, atención al cliente o gestión de denuncias de fraude. Ahí la norma obliga a informar de que la interacción es artificial, salvo cuando resulte obvio para cualquier usuario.
Amparo Alonso, catedrática de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial de la Universidade da Coruña y presidenta de la Asociación Española para la Inteligencia Artificial, situó el debate en un terreno muy reconocible para cualquiera que se suba a un avión o llame a un servicio automatizado.
"Regular la IA no frena la innovación; nadie diría que las normas de un avión frenan la tecnología" - Amparo Alonso, catedrática de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial de la Universidade da Coruña y presidenta de la Asociación Española para la Inteligencia Artificial
También habrá aviso cuando una persona quede sometida a sistemas de reconocimiento de emociones o de categorización biométrica. La excepción aparece en los supuestos autorizados por ley para detectar, prevenir e investigar delitos penales.
La marca de agua llegará más tarde, pero no desaparece
El calendario tiene una segunda fecha clave.
La norma obliga a incorporar una marca de agua a textos, fotos, vídeos y audios generados con inteligencia artificial, una idea que ya ha alimentado debates sobre huellas invisibles en contenidos. Sin embargo, las instituciones comunitarias acordaron retrasar ese requisito hasta el 2 de diciembre.
No todo el material manipulado quedará sometido a esa obligación. Los textos, vídeos o imágenes alteradas que muestren información de interés general quedan fuera de la marca de agua si no han sido supervisados por una persona, mientras la excepción no alcanza a la ficción, el arte ni la sátira.
La transparencia se convierte en una obligación con castigo económico
Detrás del lenguaje jurídico hay una cuestión muy práctica, quién responde cuando un ciudadano no sabe que conversa con un sistema automático o recibe un contenido artificial sin identificar. La respuesta europea incluye sanciones de hasta el 3 % de la facturación anual, con un máximo de 15 millones de euros.
Si el incumplimiento corresponde a instituciones o agencias europeas, la cuantía baja a 750.000 euros. La diferencia no cambia el mensaje de fondo, la transparencia deja de ser una recomendación amable y entra en el terreno de las multas.
Esa tensión entre flexibilidad técnica y obligación legal ya apareció en las reglas sobre deepfakes, donde Europa intentó separar el uso legítimo de la confusión deliberada. Ahora el marco se estrecha aún más para quienes despliegan chats, voces sintéticas o sistemas biométricos ante ciudadanos que no siempre saben qué tienen delante.
La paradoja es nítida, la obligación de avisar arranca el 2 de agosto y la marca de agua esperará hasta el 2 de diciembre.