LinkedIn: la IA no frena el empleo junior y las empresas buscan más criterio que programación

Las empresas en EE. UU. prevén contratar un 5,6 % más de recién graduados que en 2025, mientras sube el peso de habilidades como criterio, empatía y pensamiento crítico.

19 de julio de 2026 a las 15:30h
LinkedIn: la IA no frena el empleo junior y las empresas buscan más criterio que programación
LinkedIn: la IA no frena el empleo junior y las empresas buscan más criterio que programación

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La puerta de entrada al empleo en Estados Unidos no se está cerrando tanto como se temía. Una encuesta de abril de la Asociación Nacional de Universidades y Empleadores indica que las empresas prevén contratar un 5,6 % más de recién graduados que en las proyecciones de 2025.

Ahora bien, ese primer trabajo empieza a parecerse menos a una lista de tareas repetitivas y más a una prueba constante de criterio. Ahí sitúa el cambio Aneesh Raman, director de oportunidades económicas de LinkedIn.

"Estamos empezando a ver señales alentadoras de que el trabajo de nivel inicial está pasando de ser una tarea rutinaria a un trabajo de verdad" - Aneesh Raman, director de oportunidades económicas de LinkedIn

La frase importa porque rompe una intuición muy extendida durante los últimos dos años, la de que la inteligencia artificial dejaría a los recién graduados con menos espacio para empezar. Los datos de Revelio Labs y Ramp apuntan en otra dirección, ya que las empresas estadounidenses que más invirtieron en inteligencia artificial aumentaron el empleo en torno a un 10 % después de implantar estas herramientas.

La técnica ya no basta cuando el trabajo exige juicio

Las habilidades interpersonales, el pensamiento crítico y el criterio profesional pesan más que las habilidades técnicas de programación entre los atributos que buscan las empresas. No es un matiz menor, porque desplaza el foco desde saber ejecutar una instrucción hasta saber interpretar una situación.

En ese giro también crece la demanda de creatividad, empatía, juicio y capacidad para establecer contactos. La dependencia de la inteligencia artificial no elimina la dimensión humana del trabajo, sino que la vuelve más visible.

Algo parecido ya aparecía en ofertas de datos con IA, donde el título deja de funcionar por sí solo como salvoconducto. Cuando una herramienta automatiza parte de la ejecución, la diferencia entre dos candidatos puede estar menos en escribir código y más en hacer la pregunta correcta, detectar un error o leer el contexto de un equipo.

Contratar más no significa pedir lo mismo

Un 5,6 % más de contratación y un 10 % más de empleo tras invertir en inteligencia artificial no dibujan un mercado más simple. Dibujan otro filtro.

Las empresas siguen abriendo plazas, pero cambian lo que consideran valioso en un perfil junior. Por eso el aprendizaje técnico no desaparece, aunque deja de ocupar el centro exclusivo de la escena.

Ese desplazamiento conecta con entrevistas técnicas con IA, donde ya no solo cuenta resolver un problema, sino cómo se piensa con una máquina al lado. La contradicción resulta llamativa, porque cuanto más software entra en la oficina, más valor adquieren capacidades que ninguna hoja de cálculo mide bien a la primera.

Al final, la escena laboral para los recién graduados no queda resumida en menos empleo o más empleo. Queda anclada en otra tensión más concreta, ya que las compañías prevén contratar más mientras colocan la empatía, el pensamiento crítico y el criterio profesional por delante de la programación.

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