Maradona vuelve en un anuncio de apuestas con un clon digital y reabre el debate sobre su imagen post mortem

BetWarrior usó un clon digital de Diego Maradona en una campaña sobre el Mundial, con autorización de sus herederos, pero el caso reabre la discusión legal y ética sobre su imagen.

19 de junio de 2026 a las 13:17h
Maradona vuelve en un anuncio de apuestas con un clon digital y reabre el debate sobre su imagen post mortem
Maradona vuelve en un anuncio de apuestas con un clon digital y reabre el debate sobre su imagen post mortem

Diego Maradona vuelve a hablar en un anuncio de apuestas cuatro años después de su muerte.

La pieza la publicó BetWarrior con el título Gente con pelotas y coloca un clon digital del exfutbolista en la pausa de hidratación de los partidos del Mundial. Allí pronuncia una frase cargada de memoria futbolera y desafío, ahora reutilizada para promocionar juego online.

Un permiso familiar no cerró la discusión

Fernando Burlando, abogado de la familia, confirmó que la campaña contó con autorización de los herederos de Maradona, entre ellos Dalma, Gianinna, Diego Junior, Jana y Diego Fernando.

Pero ese permiso no despeja el conflicto que arrastra su imagen desde hace tiempo. Los herederos mantienen un litigio con Matías Morla, último abogado y apoderado del futbolista, y con dos hermanas del deportista por la titularidad de la sociedad que gestionaba 246 marcas comerciales vinculadas a su nombre y su figura.

Ahí aparece una pregunta menos jurídica y más incómoda para cualquiera que haya crecido viendo a Maradona como algo más que un deportista.

"Maradona no fue un ciudadano más. Fue un emblema, un símbolo afectivo, cultural y popular para millones. Y ahí el problema deja de ser solamente patrimonial. Ya no alcanza con preguntar quién firmó la autorización o quién cobró la licencia. Hay que preguntar también si todo uso autorizado es, por eso mismo, legítimo." - Juan Gustavo Corvalán, abogado y director del Laboratorio de Innovación e Inteligencia Artificial de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires

Corvalán sitúa el debate en un terreno donde la licencia comercial ya no basta por sí sola. En su análisis, los herederos administran una dimensión patrimonial, pero junto a ella siguen pesando la dignidad, la identidad, la trayectoria y la memoria de una persona fallecida.

La ley argentina llega, pero no alcanza del todo

En Argentina no existe una normativa específica para clones digitales de personas fallecidas.

El uso de la imagen post mortem se encauza hoy a través del artículo 31 de la Ley 11.723 y de los artículos 51, 52, 53 y 55 del Código Civil y Comercial. Eso obliga a aplicar marcos pensados para otra clase de conflictos a una tecnología capaz de reconstruir voz, gesto y presencia con una fidelidad que hace unos años parecía materia de archivo o de cine.

Corvalán lo formula de forma directa cuando pregunta qué ocurre si los titulares hereditarios autorizan el uso, pero ese clon digital ultrarrealista ofende a una comunidad, distorsiona una memoria colectiva o degrada la figura de alguien que ya no puede defenderse. Para él, el consentimiento es una condición necesaria, pero no suficiente.

Mientras ese vacío legal sigue abierto, los clones digitales de figuras públicas ya han salido del laboratorio y entran en campañas, plataformas y productos con una naturalidad que hace muy poco habría resultado extraña.

El problema cambia cuando la réplica vende apuestas

Uno de cada cuatro adolescentes de Argentina ha apostado alguna vez.

Ese dato figura en un informe de Unicef y choca con una prohibición básica, porque el juego de azar no está permitido para menores de 18 años. Cuando la imagen recreada pertenece a un ídolo popular de escala casi familiar, la frontera entre homenaje, explotación comercial y persuasión emocional se vuelve todavía más delicada.

Emmanuel Iarussi, investigador del Conicet en el Laboratorio de Inteligencia Artificial de la Universidad Torcuato Di Tella, amplía esa discusión hacia efectos menos visibles. Habla de identidad, manipulación emocional y dependencia como riesgos que convendría anticipar si estas herramientas van a comercializarse.

Además, el mundo académico ya estudia los griefbots y los llamados fantasmas generativos, sistemas diseñados para replicar a personas fallecidas a partir de sus rastros digitales. Ese campo conecta este anuncio con un debate más amplio sobre los efectos sociales de los deepfakes, aunque aquí la réplica no circule como engaño sino como producto autorizado.

La tensión no está solo en quién puede cobrar por 246 marcas, sino en quién decide hasta dónde puede hablar un muerto cuando su voz vuelve convertida en herramienta para captar apuestas entre millones de espectadores.

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