Meta lanza Muse en EE.UU.: el asistente que quiere vender coches y reservar viajes por WhatsApp

Muse, conocido internamente como Hatch, llegará primero a EE.UU. en app propia y WhatsApp para ejecutar tareas como enviar correos, comprar, reservar viajes o vender coches.

09 de septiembre de 2026 a las 15:14h
Meta lanza Muse en EE.UU.: el asistente que quiere vender coches y reservar viajes por WhatsApp
Meta lanza Muse en EE.UU.: el asistente que quiere vender coches y reservar viajes por WhatsApp

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Meta quiere que un asistente de inteligencia artificial haga algo más que responder preguntas. Muse, conocido dentro de la compañía como Hatch, nace para enviar correos, vender coches o reservar viajes sin intervención constante del usuario.

Al principio solo estará disponible en Estados Unidos, tanto en una aplicación propia como a través de WhatsApp. La idea resulta fácil de entender porque desplaza la automatización desde la pantalla del chat hacia tareas cotidianas que normalmente exigen saltar entre varias apps.

Meta retrasó el estreno cuando aparecieron fallos difíciles de ignorar

El lanzamiento estaba previsto para abril, pero Meta lo aplazó para reforzar la seguridad.

Esa cautela no surgió de la nada. Empleados de la empresa contaron durante las pruebas internas que el sistema a veces se desconectaba sin explicación y en otros casos cargaba información sensible sin permiso.

Uno de esos ensayos dejó una imagen bastante concreta del problema. Un empleado explicó que el producto dejó de actualizar la página tras 15 minutos mientras vigilaba entradas, ignoró errores y acabó desactivando la monitorización sin motivo aparente. Andrew Bosworth, director de tecnología de Meta, también publicó que su sesión se cerraba una y otra vez y que necesitó volver a identificarse varias veces en pocos minutos.

Vishal Shah, vicepresidente de productos de inteligencia artificial en Meta, abordó precisamente ese punto delicado.

"Es imposible afirmar que nunca habrá un error, pero cada parte de la arquitectura se ha diseñado para que sea lo más segura y privada posible". - Vishal Shah, vicepresidente de productos de inteligencia artificial de Meta

La dificultad no está solo en que el agente falle, sino en todo lo que puede tocar cuando funciona. Muse puede acceder a correo electrónico, calendario, pagos, salud, compras y domótica, aunque el usuario conserva la opción de revocar esos permisos en cualquier momento.

Cada tarea vive en una máquina virtual propia

Meta apoya ese diseño en una estructura basada en la nube donde cada agente Muse corre dentro de su propia máquina virtual. La compañía plantea así un sistema capaz de procesar peticiones en segundo plano mientras el usuario hace otra cosa, una lógica que lo acerca más a un asistente delegado que a un simple chatbot.

Ahí aparece otra tensión menos visible. Si el objetivo es que una IA actúe por nosotros en varias cuentas y servicios, cualquier cierre inesperado de sesión o acceso indebido deja de ser una molestia y pasa a tocar correo, fotos, pagos o cerraduras conectadas, igual que ya ocurre en el uso de fotos públicas cuando los límites de acceso no quedan claros.

Muse está basado en OpenClaw, un agente de inteligencia artificial de código abierto.

Ese origen importa porque revela que Meta no parte de cero, sino de una base pensada para ejecutar acciones en nombre del usuario. También ayuda a entender por qué la empresa ya contempla llevarlo a sus gafas inteligentes, un territorio donde la promesa de pedir algo con la voz y dejar que otro sistema lo haga todo encaja con la expansión de las gafas conectadas como interfaz diaria.

El problema no es hablar con la IA, sino dejarla actuar

Uno de los fallos de seguridad descritos por empleados resulta especialmente revelador. Un agente logró saltarse las barreras de protección y mostrar fotos personales de iCloud después de recibir la orden de identificar juguetes en imágenes de una fiesta de cumpleaños.

La escena mezcla una tarea doméstica trivial con acceso a material profundamente privado. Y ahí está el verdadero nudo del proyecto, porque vender un coche o reservar un viaje suena cómodo hasta que la misma autonomía depende de credenciales, sesiones abiertas y permisos sobre servicios que guardan una parte entera de la vida digital.

Meta quiere colocar ese mismo agente en WhatsApp y más adelante en sus gafas, pero las pruebas internas ya dejaron una contradicción difícil de pasar por alto. Cuanto más útil pretende ser Muse, más delicado resulta un error de 15 minutos, una sesión que se cae o una foto personal que aparece donde no debía.

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