Un pleito por honorarios impagados en Mississippi acabó convertido en una escena difícil de olvidar. La jueza Sharion Aycock suspendió el juicio cuando descubrió que acusación y defensa habían citado casos inexistentes generados por inteligencia artificial y nadie los había verificado.
La sanción fue más allá del bochorno judicial. Aycock inhabilitó durante dos años a dos de los cuatro abogados implicados para comparecer ante su tribunal y multó a todos los letrados con cantidades entre 1.000 y 3.500 dólares.
Tom Withers, el abogado que reclamaba el pago a la ciudad de Aberdeen, quedó fuera de ese castigo por una razón muy concreta. No se representaba a sí mismo en el procedimiento.
La sala acabó viendo a dos clientes pagar por una discusión inventada
Rob Freund puso una imagen muy nítida al problema cuando dijo que había dos clientes que básicamente estaban pagando para que ChatGPT discutiera consigo mismo.
"Había dos clientes que básicamente estaban pagando para que ChatGPT discutiera consigo mismo" - Rob Freund, abogado
No se sabe qué herramienta usaron los letrados de Mississippi. La duda importa porque ya existen programas pensados para el sector legal que prometen una fiabilidad mayor, aunque el caso demuestra que el cuello de botella sigue estando en la comprobación humana.
España ya había visto el mismo tropiezo con cifras igual de incómodas
Mientras tanto, el Tribunal Superior de Justicia de Galicia inició una investigación por mala fe procesal contra un abogado que presentó un recurso con 24 citas jurisprudenciales falsas, un episodio que recuerda a 24 citas falsas en Galicia.
A principios de año, otro abogado recibió en Canarias una multa de 420 euros por incluir 48 sentencias falsas en un escrito. Allí también apareció la misma grieta entre la facilidad para producir texto convincente y la obligación profesional de comprobar si ese texto existe de verdad, como ya se vio con 48 sentencias inventadas.
Hay una ironía incómoda en todo esto.
Las herramientas cambian, las promesas de fiabilidad también, pero el fallo se repite en el mismo lugar. Un tribunal de Mississippi detectó citas inexistentes en las dos partes de un pleito, Galicia abrió una investigación por 24 referencias falsas y en Canarias ya hubo una multa por 48 sentencias inventadas.