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La mayor red escolar pública de Estados Unidos arrancará el curso con una idea incómoda para Silicon Valley y bastante concreta para las familias de Nueva York. El próximo día 10, cerca de un millón de estudiantes volverán a clase con una moratoria de un año que prohíbe el uso de inteligencia artificial en primaria y secundaria, justo en las edades en que más se discute cuánto espacio debe ocupar una pantalla en el aprendizaje.
Nueva York aparta la IA de las aulas antes del instituto
Unos 600.000 alumnos de primaria y secundaria quedarán sujetos a esa prohibición.
El alcalde Zohran Mamdani y el canciller de las escuelas públicas, Kamar H. Samuels, presentaron la medida junto a una nueva política sobre tiempo de pantalla. El Departamento de Educación de la ciudad comunicó este miércoles que ambas decisiones formarán parte del arranque del curso.
Mamdani resumió el fondo del debate con una defensa directa de la relación humana en clase.
"Los niños necesitan maestros y conexión humana para aprender y crecer. Necesitan desarrollar destrezas junto a sus compañeros, formar relaciones con sus educadores y enfrentarse solos a problemas difíciles". - Zohran Mamdani, alcalde de Nueva York
La restricción no cae igual sobre todo el sistema. Los estudiantes de high school o instituto quedan fuera de la prohibición general y solo podrán usar inteligencia artificial en casos especiales y de forma limitada.
También baja el tiempo de pantalla desde los primeros cursos
Ahí aparece otra señal de la política municipal, porque la discusión no se limita a los chatbots. Los alumnos no podrán tener dispositivos con pantalla propios hasta tercero de primaria y el Departamento de Educación recomienda un máximo diario de 30 minutos para tercero, cuarto y quinto grado, además de 45 minutos para sexto, séptimo y octavo.
Mientras tanto, la ciudad veta en todos los cursos los chatbots que ofrecen apoyo emocional y psicológico, una decisión que conecta con un malestar mucho más amplio sobre el lugar que están ocupando estas herramientas en la vida cotidiana de los jóvenes. Ese mismo desplazamiento ya asomaba en el apoyo emocional con IA, donde el problema no era solo tecnológico, sino también relacional.
No todo queda cerrado a cal y canto.
La nueva política contempla excepciones para estudiantes con discapacidad, estudiantes multilingües y alumnos de programas de preparación profesional. Los maestros, además, sí podrán usar inteligencia artificial para preparar clases y resolver tareas administrativas, siempre que las herramientas cumplan las normas de seguridad.
Ni las notas ni cualquier aplicación quedarán fuera del control
Otra frontera queda fijada en la evaluación. Los profesores no podrán pedir a la inteligencia artificial que califique trabajos, una línea que refuerza la idea de que ciertas decisiones escolares no deben delegarse en sistemas automáticos, igual que ya se discutía en la IA educativa de alto riesgo.
Mamdani también cargó contra la idea de que la presencia temprana de esta tecnología resulte inevitable. El alcalde defendió una moratoria hasta octavo grado y un año de estudio sobre su impacto, frente a una industria que, a su juicio, intenta presentar la educación temprana con IA como una necesidad.
Todas las herramientas tecnológicas que entren en las escuelas pasarán por una revisión exhaustiva. Si la ciudad no las considera esenciales para el aprendizaje, quedarán prohibidas.