OpenAI dice que Astra resolvió 10 problemas abiertos por 2.000 dólares y entra en dos enigmas de Erdős

OpenAI presentó Astra y asegura que resolvió diez problemas matemáticos abiertos, incluidos dos de Erdős, con un coste estimado de 2.000 dólares.

06 de agosto de 2026 a las 07:06h
OpenAI dice que Astra resolvió 10 problemas abiertos por 2.000 dólares y entra en dos enigmas de Erdős
OpenAI dice que Astra resolvió 10 problemas abiertos por 2.000 dólares y entra en dos enigmas de Erdős

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OpenAI quiere que su nueva inteligencia artificial no solo escriba o converse. También pretende que entre en un territorio mucho menos indulgente, el de las matemáticas que llevan décadas resistiéndose.

Este fin de semana la compañía presentó Astra y Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, aseguró que el modelo ha resuelto diez problemas matemáticos abiertos. Entre ellos figuran dos problemas de Erdős, ligados al matemático Paul Erdős, fallecido en 1996.

Astra entró donde fallan los atajos

Los diez problemas pertenecen a campos que rara vez entran en la conversación pública, aunque sostienen buena parte de la ciencia actual. Ahí aparecen la geometría de alta dimensión, la teoría de codificación, las álgebras de operadores y la complejidad cuántica.

OpenAI calcula que resolver esos diez enigmas costó 2.000 dólares con la tarifa de su moneda de pago interna. La cifra introduce una comparación incómoda, porque pone en la misma frase un trabajo intelectual que podía quedar atascado durante años y un coste que cabe en la factura de un portátil.

Astra incorpora un sistema de múltiples agentes que trabaja en paralelo. Ese mecanismo divide los problemas científicos en subproblemas y revisa de forma autónoma los resultados antes de recomponer la respuesta final.

No es un detalle menor.

Ese diseño sugiere que OpenAI busca algo distinto al modelo que responde de una sola vez y confía en su primera salida. Aquí la idea parece otra, repartir tareas, contrastar pasos y reducir errores en problemas donde un fallo pequeño puede arruinar una demostración completa, como ya ocurrió en un avance reciente sobre Erdős.

OpenAI ofrece acceso gratis a 100.000 científicos

Junto al anuncio, la empresa lanzó un programa para ofrecer sus modelos gratuitamente a 100.000 científicos y matemáticos. No habla solo de exhibir capacidad técnica, también de colocar la herramienta en laboratorios, departamentos y grupos de investigación donde una conjetura mal enfocada puede consumir meses.

OpenAI explicó el sentido de ese movimiento con una declaración institucional sobre el papel de estas herramientas en la investigación.

"Queremos empoderar a científicos y matemáticos con herramientas que aceleren el descubrimiento" - OpenAI

La promesa llega, sin embargo, en un momento de fricción visible dentro del propio mundo académico. A comienzos de junio, la Unión Matemática Internacional respaldó la llamada Declaración de Leiden sobre Inteligencia Artificial y Matemáticas.

La comunidad matemática ya venía advirtiendo del coste político

El documento suma más de 3.400 firmas de académicos, matemáticos y profesores. Su reclamación central apunta a los responsables políticos, a quienes pide regular la industria de la inteligencia artificial y aumentar la inversión en infraestructura informática pública.

Desde ese texto no se discute solo la utilidad de los modelos, también quién controla su despliegue y con qué recursos compite la investigación pública. La tensión recuerda a el debate sobre la IA y las matemáticas cuando el foco se desplaza del resultado al contexto material que lo hace posible.

El respaldo de la Unión Matemática Internacional quedó resumido en una frase que va bastante más allá de un reparo técnico.

"Si no actuamos, corremos el riesgo de ser cómplices en el apoyo a tecnologías que amenazan mucho más que la práctica de las matemáticas" - Declaración de Leiden sobre Inteligencia Artificial y Matemáticas

Ahí está la contradicción que vuelve más interesante la aparición de Astra. La misma tecnología que promete acortar el camino hacia nuevos resultados llega acompañada por una demanda de regulación y por la exigencia de reforzar recursos públicos frente a sistemas cada vez más costosos y concentrados.

Al final, el dato más elocuente no es solo que Astra haya atacado diez problemas abiertos, ni siquiera que dos procedan de la lista de Erdős. También pesa que ese salto se presente al mismo tiempo que más de 3.400 firmas piden límites, porque el avance matemático y la discusión sobre quién manda en la infraestructura ya forman parte del mismo problema.

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