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Wall Street está a punto de comprobar cuánto vale de verdad la fiebre de la inteligencia artificial cuando deje el refugio del capital riesgo y empiece a rendir cuentas cada trimestre.
Anthropic y OpenAI preparan sus salidas a bolsa, con la previsión de que Anthropic entre en el mercado continuo este otoño. Sarah Friar, directora financiera de OpenAI, llegó a decir en una reunión con trabajadores que la compañía “será una cotizada en 2027, o incluso antes”.
SpaceX ya salió y dejó la referencia más incómoda
En junio, SpaceX captó 75.000 millones de dólares en su debut bursátil y alcanzó una valoración de 1,77 billones. Esa cifra funciona ahora como vara de medir para dos empresas de IA que todavía tienen que demostrar al mercado algo más que crecimiento rápido.
El mercado espera que Anthropic ronde los dos billones de dólares en su valoración inicial y que la captación supere los 100.000 millones. La escala obliga a hacerse una pregunta sencilla y nada menor, cuánto de ese precio descansa en ingresos reales y cuánto en la promesa de que la IA acabará ocupando una parte estable de la economía.
Salir a bolsa obliga a enseñar las cuentas
Aleix Valls, fundador de WeArtificial, pone el foco en el cambio de régimen que llega con el parqué.
"Pasarán a estar bajo escrutinio, porque tendrán que reportar los resultados al regulador bursatorio, y el mercado los mirará" - Aleix Valls, fundador de WeArtificial
Josep Curto, fundador de Athena Core, describe esa transición con una imagen más áspera. Para él, entrar en el mercado continuo significa dejar atrás la lógica de las start ups financiadas con capital riesgo y acercarse a un terreno donde la paciencia tiene precio.
Curto lo resume de forma todavía más cruda al hablar de valoraciones sin beneficios. Ese camino, sostiene, apunta a “el fin del subsidio de la IA”.
La gran promesa choca con una cifra muy concreta
Reuters situó una condición decisiva sobre la mesa. La valoración de Anthropic en su oferta pública inicial dependerá de su capacidad para alcanzar 200.000 millones de dólares en ingresos en 2028.
Hoy la proyección anualizada de ingresos de Anthropic ronda los 47.000 millones de dólares. El salto entre una cifra y otra no es retórico, es la distancia entre una empresa que crece muy deprisa y una compañía a la que el mercado exigiría multiplicar su negocio en muy poco tiempo.
Valls cree que todavía es pronto para pedir modelos de monetización. Su argumento parte de una idea incómoda para cualquiera que mire estas cifras con mentalidad bursátil, porque sostiene que los usuarios aún aprovechan poco lo que estas herramientas ya pueden hacer.
Lo dijo sin rodeos.
"El uso de tokens todavía es miserable" - Aleix Valls, fundador de WeArtificial
La frase tiene una segunda derivada que afecta al negocio cotidiano. Si el uso sigue siendo bajo, la presión para convertir usuarios gratuitos en clientes de pago crecerá con rapidez.
Cobrar más puede ser más fácil que vender anuncios
Curto prevé una segmentación más agresiva entre cuentas gratuitas y de pago, con muchas más restricciones de capacidades para quien no pague. Dicho de otra manera, la frontera entre probar una IA y trabajar de verdad con ella puede empezar a medirse por lo que cada usuario esté dispuesto a gastar al mes.
La publicidad aparece como alternativa obvia, pero también como trampa. Taz Patel, jefe de publicidad de Perplexity, dejó su cargo tras nueve meses por las dificultades para aplicar un modelo de anuncios rentable, una señal de que insertar marcas en respuestas generadas no resuelve por sí solo el problema.
Curto introduce además un límite de confianza que ya había aparecido en debates sobre control de la IA. Advierte de que una publicidad agresiva rompería la confianza y añade que, si las respuestas de un modelo son patrocinadas, no serán las mejores, sino las que se paguen mejor.
La IA no vende IA, vende lo que permite hacer
Valls condensa esa tensión con una frase que vale casi como un principio comercial.
"No queremos la IA, queremos los beneficios de la IA" - Aleix Valls, fundador de WeArtificial
Por eso la paciencia de los inversores, en su opinión, dependerá de que estas compañías construyan experiencias y aplicaciones nativas que conviertan la tecnología en algo menos abstracto. Anthropic ya movió ficha a principios de agosto con la compra de la israelí Decart AI, centrada en creación de vídeo y optimización de sistemas.
Adrián Hostaled, analista de XTB, habló de la magnitud que el boom de la IA está alcanzando en bolsa. Entre valoraciones de dos billones, una referencia reciente de 75.000 millones captados por SpaceX y el listón de 200.000 millones en ingresos para 2028, la discusión ya no gira solo en torno a máquinas que responden mejor, sino a cuánto tiempo aceptará el mercado pagar hoy por beneficios que todavía no han llegado.