OpenAI y Microsoft: un correo interno habla del “mayor robo de trabajos de la historia” en la demanda del New York Times

El pleito con The New York Times suma mensajes internos de Microsoft y OpenAI que describen la copia de millones de artículos como un robo sin precedentes.

19 de septiembre de 2026 a las 11:37h
OpenAI y Microsoft: un correo interno habla del “mayor robo de trabajos de la historia” en la demanda del New York Times
OpenAI y Microsoft: un correo interno habla del “mayor robo de trabajos de la historia” en la demanda del New York Times

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Hay litigios que discuten una tecnología y otros que dejan al descubierto una forma de entender internet. El choque entre The New York Times, OpenAI y Microsoft pertenece a esa segunda categoría, porque en el sumario ya no solo aparecen argumentos jurídicos sobre el uso legítimo, sino también mensajes internos que describen la copia de millones de artículos como un robo a una escala difícil de encajar incluso dentro de la propia industria.

Un correo interno rompió la defensa pública

El documento presentado el jueves en la causa iniciada a finales de 2023 incorpora un mensaje de Brent Hecht, director de ciencias aplicadas de Microsoft, que califica esa copia de millones de artículos como un “robo asombroso de proporciones sin precedentes” y “el mayor robo de trabajos de la historia de la humanidad”.

Microsoft intentó cortar de raíz el alcance político de esa frase. Un portavoz de la compañía afirmó que las palabras de Hecht expresan “el punto de vista personal de un empleado” y que no reflejan la posición oficial de la empresa.

Ahí aparece una de las tensiones centrales del caso. La discusión pública gira en torno al uso legítimo, pero los mensajes internos emplean un lenguaje mucho más duro sobre la apropiación de contenidos.

ChatGPT también apareció como sustituto de los editores

Otro pasaje del mismo documento recoge mensajes del responsable de ChatGPT, lanzado en noviembre de 2022, donde la inteligencia artificial generativa aparece como una “amenaza existencial” para los “editores”.

Además, esas interfaces quedan descritas como herramientas que “sustituyen, en lo esencial”, a los sitios tradicionales. La frase no discute solo cómo se entrenan los modelos, también señala qué lugar ocupan después frente a quienes producen la información original.

Esa idea pesa especialmente en un conflicto con un periódico, porque convierte el pleito en algo más que una disputa por licencias o compensaciones. También roza una pregunta incómoda sobre si el sistema que necesita textos ajenos para aprender termina compitiendo con quienes los escribieron.

La demanda ya no enfrenta solo a tres actores

Decenas de escritores y grupos de medios se han sumado a la demanda original presentada a finales de 2023 ante la justicia civil federal de Manhattan.

Ese crecimiento importa por una razón práctica y otra simbólica. La práctica consiste en ampliar el alcance del caso más allá de una sola cabecera, mientras la simbólica muestra que el malestar por el entrenamiento de modelos con obras protegidas ya no cabe en una protesta aislada, como ya ocurrió en los pleitos sobre entrenamiento con obras protegidas.

No es una batalla pequeña.

La alianza entre OpenAI y Microsoft complicó el tablero

Microsoft invirtió por primera vez en OpenAI en 2019 y, desde entonces, aportó recursos informáticos e integró esa tecnología en productos como Bing.

Esa relación explica por qué el caso no se limita al laboratorio que desarrolló ChatGPT. También ayuda a entender que cualquier decisión judicial afecte a una cadena más amplia de intereses comerciales, infraestructura y distribución, igual que ya asomaba en la dependencia comercial entre ambas compañías.

OpenAI y Microsoft sostienen que el uso de los contenidos del Times queda amparado por el uso legítimo o fair use. Su defensa intenta colocar el debate en el terreno clásico del derecho de autor estadounidense, donde no toda reproducción equivale automáticamente a infracción.

Washington entró en la causa con sus propias prioridades

A principios de septiembre, el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó un escrito de apoyo a OpenAI y Microsoft con argumentos ligados al progreso científico, el crecimiento económico y la seguridad nacional.

Resulta difícil encontrar una mejor imagen del momento que vive la inteligencia artificial. Por un lado, empresas de medios y autores denuncian apropiación de su trabajo y, por otro, el Gobierno federal respalda a las tecnológicas porque ve en esos modelos una pieza estratégica.

El mismo material que unos consideran base de una infracción aparece para otros como un recurso ligado al interés nacional.

La resolución puede tardar, pero las frases ya pesan

Sidney Stein, juez federal del caso, prevé pronunciarse sobre un posible fallo por procedimiento simplificado a finales de 2026 o durante 2027.

Eso deja meses, quizá más, para que siga creciendo un expediente que ya contiene una contradicción difícil de ignorar. Hacia fuera, la defensa habla de fair use y progreso científico, pero dentro del propio ecosistema de la alianza alguien dejó por escrito que copiar millones de artículos era “el mayor robo de trabajos de la historia de la humanidad”.

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