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Las aplicaciones de citas llevan años prometiendo elección infinita, pero el cansancio empieza a pesar más que la novedad. El 78% de sus usuarios dice sentirse agotado por la experiencia.
Ahí entra Overtone, la nueva apuesta de Justin McLeod tras su salida de Hinge a finales de este año. Su propuesta corta por lo sano con casi todos los gestos habituales de este mercado y reemplaza perfiles, fotos y deslizamientos por conversaciones de voz con inteligencia artificial.
Justin McLeod quiere sacar las citas del escaparate
McLeod lo resume con una negación frontal.
"Overtone no es una aplicación de citas. Con esto quiero decir que no es una plataforma social con perfiles que reducen a las personas a estadísticas, frases y fotos. No hay feeds opacos basados en algoritmos entrenados para reaccionar a impulsos instantáneos. Tampoco hay que hacer malabarismos gestionando los me gusta, coincidencias y chats con muchas personas a la vez". - Justin McLeod, fundador de Overtone
La idea no consiste en enseñar a la máquina qué cara nos gusta, sino en dejar que escuche cómo hablamos. Drew Glover, experto en inteligencia artificial, explica que el usuario conversa con la IA usando su propia voz y que, a partir de ahí, el sistema aprende rasgos de personalidad, valores, intereses y estilo de comunicación para mostrar solo personas que considera compatibles.
Además, la aplicación promete explicar por qué cree que dos personas podrían encajar. Ese detalle la acerca a una lógica de mediación más explícita y menos parecida al carrusel opaco que ya dominó otras plataformas, una deriva que también asoma en agentes de voz en aplicaciones donde la conversación sustituye al toque de pantalla.
No sería la primera vez que una plataforma intenta quitarle poder a la imagen.
El 15 de enero de 2013, OkCupid eliminó durante horas todas las fotografías de los perfiles en una acción bautizada como el día del amor ciego. Christian Rudder, cofundador de la compañía y autor de Dataclismo: Amor, sexo, raza e identidad; lo que nuestra vida online cuenta de nosotros, convirtió aquel experimento en una forma de poner a prueba cuánto depende el deseo de lo que entra por los ojos.
La voz entra donde antes mandaba la foto
Whitney Wolfe Herd, fundadora y directora ejecutiva de Bumble, anunció a principios de este año que la aplicación eliminaría la función de deslizar para implantar un sistema de emparejamiento basado en inteligencia artificial. No es un movimiento aislado, sino la señal de que varias compañías detectan el mismo desgaste y buscan otra interfaz para decidir con quién merece la pena hablar.
Drew Glover sitúa ahí el giro más profundo.
"El verdadero cambio no reside únicamente en que la inteligencia artificial sustituya el gesto de deslizar una pantalla. La transformación más profunda es otra: la IA ya no solo recomienda películas, música, noticias o productos. También empieza a recomendar personas. Y ese podría ser uno de los cambios más significativos de la próxima generación de plataformas digitales". - Drew Glover, experto en inteligencia artificial
Visto así, el problema ya no es solo técnico, sino cultural. Si una aplicación decide a quién conviene conocer a partir de la voz, entra en un terreno que toca afinidad, juicio y hasta intuiciones que durante años parecían reservadas a las personas, algo que también aparece en debates recientes sobre la confianza depositada en la voz.
Arthur Aron, creador del estudio de las 36 preguntas para enamorarse, lleva tiempo defendiendo que el formato condiciona el tipo de vínculo. Cuando una plataforma gira en torno a fotografías, dice, las interacciones tienden a ser superficiales, mientras que la escritura favorece una apertura personal más útil para prever el éxito de una relación.
Verónica Alcanda, fundadora de Alcanda Matchmaking, coincide solo a medias con esa renuncia inicial a la imagen. Para ella, quitar la foto al principio puede centrar la atención en la personalidad, los valores, la inteligencia emocional, la forma de comunicarse, el sentido del humor o el proyecto de vida, aunque advierte que la atracción física existe y cumple un papel importante en una pareja.
Luego añade un matiz interesante. Cuando alguien descubre primero cómo piensa la otra persona, cómo se relaciona y cómo le hace sentir, sostiene, el atractivo físico suele percibirse de otra manera y la admiración, la conexión emocional y la compatibilidad también pueden hacer crecer esa atracción.
El cansancio ya empuja a buscar menos opciones y más criterio
La paradoja resulta bastante clara.
Hinge sirvió para que Zohran Mamdani, alcalde de Nueva York, conociera a su esposa Rama Duwaji, de modo que el modelo clásico no ha dejado de producir historias reales. Pero ese mismo universo de opciones inagotables convive con usuarios que, en palabras de Verónica Alcanda, no buscan ya cantidad, sino criterio, y prefieren que alguien o algo filtre por ellos a las personas con mayores probabilidades de construir una relación estable y feliz.
Los algoritmos encuentran afinidades y los profesionales encuentran compatibilidades, resume Alcanda. Entre ambas ideas se está abriendo el espacio donde Overtone quiere colocarse, con lista de espera incluida y con una promesa que intenta parecer menos bazar y más conversación.
Quizá ese sea el dato más incómodo para toda la industria. Después de años compitiendo por mostrar más perfiles, algunas de las aplicaciones más observadas empiezan a probar justo lo contrario.