SP01 en Granada arrancará en 2027 y podrá llegar a 250 kW por rack con 3.000 millones de inversión

Alto Infrastructure construye en Escúzar su primer centro de datos, con 100 MW previstos en 2029, energía 100% renovable y refrigeración líquida directa al chip.

30 de junio de 2026 a las 07:41h
SP01 en Granada arrancará en 2027 y podrá llegar a 250 kW por rack con 3.000 millones de inversión
SP01 en Granada arrancará en 2027 y podrá llegar a 250 kW por rack con 3.000 millones de inversión

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Granada ya tiene fecha para entrar en la cartografía europea de la computación intensiva.

Alto Infrastructure ha iniciado la construcción de SP01 en el parque tecnológico Citai de Escúzar, su primer centro de datos, con una inversión potencial que supera los 3.000 millones de euros entre obra, equipamiento y plataformas de computación avanzada. De esa cifra, 700 millones corresponden al desarrollo del recinto y el resto quedará en manos de los clientes que instalen servidores, procesadores gráficos y sus propias infraestructuras de cálculo.

El campus crecerá por fases hasta 2029

La primera fase entrará en servicio en el verano de 2027 con 10 MW IT y 15 MW de potencia bruta.

A finales de 2027, el campus alcanzará 25 MW IT y 40 MW de potencia bruta. Si se completa el calendario previsto, el desarrollo total llegará a finales de 2029 con 100 MW de potencia bruta, equivalentes a 70 MW IT.

Esa progresión ayuda a entender la escala real del proyecto. No hablamos solo de levantar un edificio técnico, sino de preparar un recinto capaz de absorber máquinas cada vez más densas y más exigentes, en una carrera donde la electricidad, la refrigeración y el espacio cuentan tanto como los propios chips.

Los chips piden más energía en menos espacio

Gísli Kr, CEO de Alto Infrastructure, sitúa ahí el cambio de fondo que empuja este tipo de instalaciones.

"Los requisitos de infraestructura están evolucionando a gran velocidad. Los modelos más avanzados exigen una capacidad de procesamiento cada vez mayor y, con ella, densidades energéticas muy superiores a las de un centro de datos tradicional" - Gísli Kr, CEO de Alto Infrastructure

SP01 nace precisamente para trabajar bajo esa presión térmica y eléctrica. El centro incorporará refrigeración líquida directa al chip para soportar densidades de hasta 250 kW por rack, una cifra que retrata hasta qué punto la inteligencia artificial ha dejado atrás el patrón clásico del centro de datos de propósito general.

Además, las instalaciones alojarán arquitecturas de computación avanzada como la familia Vera Rubin de NVIDIA, una línea pensada para cargas de trabajo donde el cuello de botella ya no está solo en calcular, sino también en disipar calor y mover energía con estabilidad. Ese salto técnico conecta con debates que ya aparecieron en la carrera por escalar centros de datos, donde la refrigeración y el ritmo de despliegue pesan tanto como el software.

Granada ofrece sol, pero también una prueba industrial

Junto a la potencia de cálculo aparece otra promesa igual de sensible, la del impacto material. SP01 operará con energía 100% renovable y reducirá a niveles prácticamente nulos el consumo de agua asociado a la refrigeración.

Con cerca de 333 días de sol al año, Granada ofrece una ventaja obvia para aprovechar generación renovable. La elección del emplazamiento no responde solo a una cuestión geográfica, también convierte al proyecto en una prueba concreta de cómo encajar infraestructuras de alto consumo en territorios que buscan atraer industria digital sin repetir el patrón hídrico de otros complejos.

No es un matiz menor.

La expansión de la inteligencia artificial suele contarse en modelos, asistentes o tarjetas gráficas, pero acaba aterrizando en lugares físicos con subestaciones, tuberías y sistemas de enfriamiento. Ese ángulo ya había asomado en el calor que rodea a estos recintos, una discusión que aquí se cruza con la promesa de consumir mucha menos agua.

Al final, la cifra que mejor resume la tensión del proyecto quizá no sea la de los 3.000 millones de euros, sino la de 250 kW por rack. Ahí cabe casi toda la historia, más potencia en menos espacio, más cálculo concentrado y una infraestructura obligada a resolver, desde el primer día, lo que antes podía aplazarse durante años.

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