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La carrera por la inteligencia artificial ya no se mide solo en modelos ni en talento. Ahora se juega en centrales eléctricas, centros de datos, fondos soberanos y despachos públicos capaces de mover decenas de miles de millones.
Stargate nació en Washington y enseguida pidió escala industrial
El proyecto Stargate se anunció el 21 de enero de 2025 en la Casa Blanca con una inversión de hasta 500.000 millones de dólares para infraestructura de inteligencia artificial en Estados Unidos durante cuatro años.
SoftBank y OpenAI entraron como socios de capital con unos 19.000 millones de dólares cada uno y el 40% de la propiedad. Oracle y MGX completaron la estructura con unos 7.000 millones cada uno.
A finales de 2025, Stargate declaraba cerca de 8 gigavatios de capacidad planificada, más de 450.000 millones comprometidos y un préstamo de JPMorgan de 2.300 millones para el emplazamiento de Abilene, en Texas.
El dinero público del Golfo empuja una parte creciente del tablero
No es un actor secundario.
Los inversores de propiedad estatal destinaron unos 66.000 millones de dólares a inteligencia artificial y digitalización en 2025. Mubadala encabezó esa cifra con 12.900 millones, por delante de la Autoridad de Inversiones de Kuwait con 6.000 y la Autoridad de Inversiones de Catar con 4.000.
El peso del Golfo venía de antes. En 2023, los siete grandes fondos de la región concentraron el 43% de todo el capital desplegado por inversores estatales en el mundo.
MGX, el vehículo de inversión de Abu Dabi creado en 2024 por Mubadala y G42, nació con un objetivo de 100.000 millones de dólares para infraestructura de inteligencia artificial, semiconductores y tecnologías afines. Esa presencia ayuda a entender por qué aparece también en Stargate y por qué la geografía del chip ya no cabe en una sola frontera.
Arabia Saudí quiere sitio propio aunque el ajuste aprieta
En mayo de 2025, el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí lanzó Humain, presidida por el príncipe heredero, con el objetivo de convertir al país en el tercer mayor proveedor de inteligencia artificial del mundo. La apuesta incluye 23.000 millones para alianzas tecnológicas, un fondo de riesgo de 10.000 millones y un acuerdo de hasta 10.000 millones de dólares con AMD.
Pero el músculo financiero convive con una tensión menos vistosa. Las reservas de efectivo del fondo saudí cayeron hasta unos 15.000 millones de dólares a finales de 2024 y el propio fondo aprobó una reducción mínima del 20% del gasto en su cartera, con recortes de hasta el 60% en algunos proyectos.
Esa contradicción ya asoma en la entrada saudí en xAI, donde la ambición exterior convive con una caja mucho más limitada de lo que sugieren los grandes anuncios.
Washington y Bruselas también han convertido los chips en política industrial
Estados Unidos firmó en agosto de 2022 la CHIPS and Science Act, con 52.700 millones de dólares asignados a fabricación, investigación y formación en semiconductores entre 2022 y 2027. La Unión Europea puso en marcha su Ley de Chips en 2023 con 43.000 millones de euros para duplicar la cuota europea de fabricación hasta el 20% en 2030, una cifra elevada después a 120.000 millones de euros para 2035.
Lo llamativo es que, mientras los gobiernos prometen soberanía tecnológica, la cadena sigue muy concentrada. La fuerza de trabajo subcontratada en el Sur Global cobra menos de dos dólares por hora y gigantes como ASML y TSMC dominan el mercado.
Esa dependencia material recuerda a la concentración de infraestructura que ya condiciona quién puede competir de verdad y quién solo compra acceso.
La administración de Estados Unidos también compró velocidad
En julio de 2025, la oficina de inteligencia artificial del Departamento de Defensa de Estados Unidos concedió contratos de hasta 200 millones de dólares cada uno a Anthropic, Google, OpenAI y xAI.
Durante el verano de 2025, OpenAI y Anthropic ofrecieron sus productos a las agencias federales estadounidenses por un dólar al año por agencia. Google fijó el precio de Gemini en 47 céntimos, Amazon Web Services puso sobre la mesa 1.000 millones de dólares en créditos hasta 2028 y Oracle añadió un descuento del 75%.
Aquí aparece otra pregunta incómoda. Si la infraestructura cuesta cientos de miles de millones, vender acceso institucional casi a precio simbólico no parece una rebaja comercial corriente, sino una forma de ocupar terreno antes de que el mercado termine de fijar sus dueños.
OpenAI empezó a exportar el modelo de obra pública tecnológica
En febrero de 2026, OpenAI presentó OpenAI for Countries para ofrecer a gobiernos nacionales una participación en la infraestructura construida en su territorio. A cambio pide permisos, acceso a la red eléctrica y coinversión.
La propuesta dice mucho del momento. Ya no basta con tener un buen modelo, porque el cuello de botella pasa por suelo, energía, licencias y capital político, justo los ingredientes que convierten una promesa digital en una obra física.
Al final, la imagen más nítida de esta carrera no sale de un laboratorio, sino de una hoja de cálculo. Un proyecto como Stargate habla de hasta 500.000 millones, Arabia Saudí intenta abrir su propio frente con Humain y, al mismo tiempo, parte de la mano de obra que sostiene la cadena global cobra menos de dos dólares por hora.