Terafab, la megafábrica de Elon Musk en Texas, apunta a 100 millones de pies cuadrados y hasta 119.000 millones de dólares

SpaceX, Tesla e Intel se alían en Terafab, una planta de chips en Texas que integrará diseño, fabricación, empaquetado y pruebas para coches, robots y computación orbital.

17 de agosto de 2026 a las 13:40h
Terafab, la megafábrica de Elon Musk en Texas, apunta a 100 millones de pies cuadrados y hasta 119.000 millones de dólares
Terafab, la megafábrica de Elon Musk en Texas, apunta a 100 millones de pies cuadrados y hasta 119.000 millones de dólares

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A escala industrial, 100 millones de pies cuadrados obligan a detenerse un segundo.

Eso es lo que Elon Musk ha puesto sobre la mesa con Terafab, una planta de chips de 9,3 millones de metros cuadrados prevista en Grimes County, Texas. Nic Cruz Patane ha intentado volver imaginable esa cifra al compararla con el Pentágono, Apple Park, Giga Texas con 10 millones de pies cuadrados y el Mall of America con 5,6 millones.

Terafab quiere reunir lo que hoy suele estar disperso

La ambición no está solo en el tamaño, sino en la concentración del proceso. Terafab integrará el diseño de máscaras de fotolitografía, la fabricación de chips lógicos y de memoria, el empaquetado avanzado y las pruebas en una única instalación.

Esa concentración importa porque el chip actual ya no sale de una sola operación limpia y lineal. Entre diseño, producción, encapsulado y verificación, cada salto añade tiempo, coste y dependencia de proveedores distintos.

Ahí entra Intel, que se ha aliado con SpaceX para aportar experiencia fabril mediante su futuro proceso 14A. En paralelo, Musk ha mantenido conversaciones con ASML, una pieza difícil de ignorar cuando se habla de fotolitografía avanzada.

Texas aparece como el cruce entre coches, robots y computación orbital

Tesla utilizará estos chips en sus vehículos y robots.

SpaceX, por su parte, los reserva para una futura infraestructura de computación orbital, una idea que desplaza la conversación desde la cadena de suministro terrestre hacia centros de cálculo pensados para operar fuera de ella. Esa derivación conecta además con centros de datos en órbita que ya han aparecido en el debate tecnológico reciente.

Visto así, Terafab no nace como una fábrica para un único producto. Nace como una plataforma compartida para automoción, robótica e infraestructura espacial, tres frentes que suelen narrarse por separado pero que aquí quedan unidos por el mismo silicio.

La factura inicial ya es enorme y el coste final puede multiplicarse

SpaceX ha anunciado una inversión inicial de 16.800 millones de dólares para arrancar el proyecto.

La cifra total, sin embargo, podría escalar hasta 119.000 millones de dólares. Pocas veces un proyecto industrial muestra tan pronto una distancia tan grande entre el desembolso comprometido y el coste potencial completo.

La construcción además se ejecutará por etapas negociadas por separado, cada una con sus propios plazos, inversiones y aprobación del consejo. Eso introduce una cadencia menos épica y más prosaica, porque una megaplanta de este tamaño no avanza como una sola obra sino como una suma de decisiones sucesivas.

Ya hay movimiento sobre el terreno.

Terafab cuenta con inversión inicial comprometida, obras de preparación en Texas y acuerdos firmados entre Tesla, SpaceX e Intel. Ese punto marca una diferencia importante entre una idea llamativa y un proyecto que ya ha empezado a adquirir forma material.

La gran pregunta no es solo cuánto costará, sino cuánto tardará en pagarse

La consultora SemiAnalysis ha resumido esa duda con una frase muy concreta.

"Puede amortizar el capex en menos de un año". - SemiAnalysis

La afirmación condensa una apuesta industrial poco habitual incluso para el mundo de los chips, donde las plantas exigen inversiones gigantescas y horizontes largos. Si ese cálculo se acercara a la realidad, el debate dejaría de girar solo sobre el tamaño de Terafab y pasaría a centrarse en la velocidad con la que podría convertir capacidad fabril en negocio.

Al fondo queda otro dato que ayuda a entender la escala mental del proyecto. El objetivo a largo plazo de SpaceX es producir un teravatio de hardware de cómputo cada año.

Entre los 16.800 millones ya anunciados, los posibles 119.000 millones totales y una planta de 100 millones de pies cuadrados, la tensión no está en si Terafab es grande o pequeña. La tensión está en que pretende meter en un solo recinto la cadena completa del chip para alimentar coches, robots y computación orbital al mismo tiempo.

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